Reseña “Crónicas de una diosa” de Natsuo Kirino

Quizá hayas oído hablar de la iniciativa #UnAñoDeAutoras, si no sabes lo que es, podéis verlo en este enlace. Cuando empezó el año, tuve la intención de ser más activa en este proyecto aunque entre unas cosas y otras no ha podido ser. Así que esta es mi tercera aportación. La primera fue un artículo sobre poetisas del Periodo Heian y la segunda una reseña de Entrebrumas de Hope Mirrless, que puedes leer en el blog de Adella Brac.

Natsuo Kirino, la autora

Esta ocasión quiero hablar de la escritora japonesa Natsuo Kirino y su novela Crónicas de una diosa. Natsuo Kirino es su seudónimo, su nombre real es Mariko Hashika. Como curiosidad, nació un 29 de octubre, ¡igual que yo! Este dato tan irrelevante me ha hecho especial ilusión.

Es Licenciada en Derecho y antes de lanzarse a publicar trabajó en diversos campos. Ha publicado trece novelas y trece volúmenes de cuentos y sus libros se han traducido a veintiocho idiomas. Ha sido galardonada con el premio más importante de novela negra de Japón, el Premio de Escritores de Misterio, y el Naoki, prestigioso galardón literario. Kirino destaca principalmente por sus novelas policíacas, siendo este el género en el que es maestra. Comenzó escribiendo novelas románticas, sin embargo, este tipo de historias no son muy populares en Japón y, dado que ella quería vivir de escribir, decidió adaptarse, se decantó por la novela negra y ahora es una escritora de éxito y reconocimiento.

Admito que la novela policíaca no es lo mío, pero hace años, en una librería, di con Crónicas de una diosa. Entonces yo no sabía nada de esta escritora y, de hecho, había leído pocos libros sobre Japón. Así que esta novela fue para mí una revelación en muchos aspectos. Para empezar, era la primera vez que me sumergía una narración puramente nipona (nada de escritores occidentales que hablan de Japón), sino que además hace referencia a los mitos y divinidades shintoístas que tanto me gustan y que tanto me han inspirado y que también forman parte de Shirukuni. Recientemente he vuelto a leerla para escribir esta reseña y debo decir que me ha gustado aún más que la primera vez.

¿Qué historia nos cuenta Crónicas de una diosa?

Kirino nos sitúa en un mundo muy antiguo en el que Japón no existía como tal, sino que estaba dividido por un conjunto de islas en el que Yamato era la más grande. Al sur, muy, muy al sur, hay una pequeña isla con forma de lágrima. Un escenario paradisíaco considerado sagrado por los que lo habitan, pues se cree que aquel fue el primer lugar que pisaron los dioses cuando llegaron al mundo. La gente la llama “La isla de las serpientes marinas”, pues las lugareñas pescan y comercializan con este preciado manjar.

Las normas de la isla son estrictas y la religión marca el día a día y el devenir de sus habitantes. Aquí conocemos a la protagonista, Namina. Su hermana mayor, Kamikuu, está destinada a ser la Sacerdotisa del Día y Namina ha de servir a la diosa de Ultratumba. ¿Por qué? Todo está calculado. Cada mujer que nace en una familia son el yin o el yang de forma alterna, la luz y la oscuridad; Kamikuu es yang y Namina yin. La Sacerdotisa del Día es venerada, admirada y deseada. Su deber es tener descendencia y garantizar una nueva generación de sacerdotisas; mientras que la Sacerdotisa del mundo de las tinieblas debe cuidar del cementerio, velar a los muertos y permanecer virgen, pues se considera que su existencia está corrompida y no debe tener descendencia. Cuando la Sacerdotisa del Día fallece, la otra debe seguir sus pasos y suicidarse.

Namina crece ignorando su aciago destino y se enamora de Mahito, un joven de la isla. Cuando llega la hora de la verdad, se niega a aceptarlo. Pese a sus esfuerzos por hallar un nuevo camino, Namina está inevitablemente ligada a su destino y acaba convirtiéndose en Sacerdotisa de Izanami, la diosa de la muerte que vive en el Yomi, el reino de Ultratumba. Namina ha de asistir a Izanami en su deber de segar mil vidas cada día. Izanami lidia con su eterna soledad, con el resentimiento y la aflicción, pues los dioses son inmortales y, si perecen, van al Altiplano. ¿Por qué está ella allí?

Desde ese momento conocemos a Izanami y a Izanaki, la historia de cómo crearon el mundo y descubrimos que incluso los dioses están fatalmente ligados a un destino que no desean.

Hombres y dioses

Esta novela bebe directamente del mito de Izanami e Izanagi (en esta traducción, Izanaki) y de la que hablaré dentro de poco en otro artículo. En resumen, Izanami y su esposo Izanagi dieron forma al mundo y engendraron numerosos dioses.

Hasta que nació el dios del fuego, en el parto, Izanami murió por las quemaduras y descendió al Yomi (el mundo de Ultratumba). Izanagi, desesperado por la perdida, fue a buscarla. Cuando la vio descomponiéndose y hediendo a putrefacción, huyó cerrando tras de sí la puerta del Yomi y encerrando a Izanami. “¡Déjame! Ya no eres mi esposa, eres la diosa de la muerte”, le dijo él. “En tal caso, como soy la diosa de la muerte, mataré a mil personas cada día”, dijo ella, “entonces yo haré que nazcan mil quinientas”, le respondió él. De esa manera, Izanami e Izanagi han de cumplir con un destino autoimpuesto: él recorre el mundo engendrando hijos y ella asesina a mil personas cada día, procurando que sean las esposas e hijos de Izanagi, pues por mucho que pase el tiempo, ella sigue dolida.

Personalmente, me encanta el uso de la mitología que Kirino hace para contarnos la historia de Namina que, a pesar de la presencia de los dioses, no deja de ser la protagonista. Namina ve su historia reflejada en la Izanami, en la de ambas hay amor, traición y venganza. Pese a todo, Namina no es una diosa y comprenderá que las divinidades y los humanos sienten de manera diferente.

Reflexión personal

Crónicas de una diosa me parece una novela imprescindible para aquellos a los que les interesa la mitología y la cultura japonesa. Estamos ante una novela de fantasía escrita en una prosa sencilla, delicada y sin florituras. La creación de la isla es sólida y la sensación de estar en un mundo antiguo que realmente pudo existir está muy conseguida.

Quiero destacar la notable presencia femenina. No solo por Namina, la mayoría de personajes secundarios son mujeres de gran relevancia, especialmente la familia de Namina: su hermana, su madre, su abuela, su tía abuela… Por no hablar de la propia Izanami y de la poetisa Hieda no Are, que vive en el Yomi y que realmente existió (aunque se supone que en realidad fue un hombre).

Espero que te animes a leer Crónicas de una diosa y que, si lo has hecho, me dejes tu opinión en un comentario. Muchas gracias por acompañarme una semana más en La sombra del kitsune.

2 comentarios

  1. Acabo de descubrir el blog y me parece de lo más original, a la vez que interesante, sobre todo para los que nos sentimos atraídos por la cultura japonesa. Había leido a Kirinoz en traducciones francesas. Le echaré un vistazo a la edición española.

    1. Muchas gracias por tu comentario, espero que te animes a leer esta novela, si lo haces, puedes compartir tus impresiones conmigo. Me alegra que te guste mi blog, ojalá te quedes por aquí.

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