7 Mujeres que te inspirarán (parte I)

Guerreras, chamanes, políticas, reinas… Ignoradas, olvidadas e inspiradoras.

Esta semana hablamos de mujeres que lograron hacerse un hueco en los libros de Historia. No son excepciones, hubo más como ellas, sin duda, cuyos nombres fueron borrados por el hecho de no haber nacido varones. Son mujeres que se abrieron camino en sociedades machistas y jugaron papeles importantes en la historia de sus respectivos países. Dada la temática de este blog, voy a centrarme en mujeres asiáticas, al principio iba a focalizarme solo en Japón; pero hay otros nombres muy interesantes si nos abrimos a otros países, como China, Mongolia, Corea y Vietnam. Hice una recopilación de catorce mujeres y decidí dividirlo en dos artículos (no descarto una tercera edición). No puedo negar que algunas de estas mujeres me han inspirado a la hora de crear mis propios personajes.

 

1 y 2. Hermanas Trung (Vietnam, 12-43)

Iniciamos el viaje en s. I, en Vietnam, país cuya historia y cultura nos son bastante desconocidas a los occidentales. Si nos preguntan por Vietnam nuestro principal referente será la guerra que mantuvo con Estados Unidos y poco más. Trung Trac y Trung Nhi son consideradas heroínas nacionales, pues libraron al país de la primera invasión china y, tras la rebelión, gobernaron durante tres años. Las fechas de su nacimiento y muerte son solo aproximadas.

El s. III a. C, los chinos invadieron Vietnam, expropiaron terrenos y asfixiaban con impuestos al pueblo. La tensión era inevitable y la alta burguesía pronto lideró escaramuzas con el objetivo de liberar al país de la opresión china. En el año 36 d.C, Giao Chi Quang fue nombrado gobernador y fue especialmente codicioso. La situación era insostenible.

Políticos vietnamitas se reunían en la clandestinidad con hombres y mujeres que querían rebelarse contra la opresión china. Las hermanas Trung estaban entre ellas. Trung Trac se casó con uno de aquellos líderes y, cuando este fue ejecutado, la ira del pueblo estalló y se alzó en armas. Trac dejó el luto a un lado y se preparó la guerra, en uno de sus discursos dijo: “voy a vengar a mi país, voy a restaurar el linaje Hung y voy a vengar a mi esposo. Os juro que cumpliré estos objetivos”.

Por su parte, Trung Nhi convocó a las tropas y formó un ejército. Lograron deshacerse de los invasores chinos y conquistaron la independencia. Después reinaron durante tres años y en el 43, los chinos regresaron tomando represalias. Ante el ataque, las hermanas Trung se suicidaron, eligiendo la muerte antes que la rendición.

Las leyendas de las hermanas Trung han alimentado durante siglos el espíritu patriota del pueblo vietnamita ante las invasiones extranjeras. Y, a lo largo de la historia, muchas mujeres vietnamitas han liderado y comandado ejércitos.

 

3. Himiko (Japón, 175-248)

Es difícil tener claro quién fue Himiko, si realmente existió o si era un sobrenombre atribuido a la Emperatriz Jingu, que regentó el país desde el año 200 al 269. Hay bastante confusión por parte de los historiadores, que llevan sin ponerse de acuerdo en esta cuestión desde finales del Periodo Edo (s. XIX). Existe la teoría de que Himiko en realidad era un título, pues en japonés “hime” significa princesa y “ko” es una terminación propia de varios nombres femeninos.

Dejando a una parte las dudas, podemos decir de ella que fue una reina chamán que reinó en Yamataikoku. Yamataikoku fue un reino del Japón antiguo, no englobaba todo Japón, pero sí una parte importante. Casi toda la información que obtenemos de ella nos viene por el Registro de Wei (China), pues estableció importantes relaciones mercantiles con dicho país. Fue elegida líder por el pueblo entre otros reyes de Wa (antiguo Japón) con tan solo catorce años.

Según la leyenda, era una bruja que había hechizado al pueblo y residía en un gran castillo con constante vigilancia. Tenía mil mujeres sirviéndola (no he podido evitar acordarme de la película La novia del cabello blanco 2) y un solo hombre, que hacía las veces de portavoz. No llegó a casarse y nombró heredero a su hermano menor. Fue considerada “amiga del reino de Wei” y los diplomáticos chinos le llevaron numerosos regalos y esclavos como gesto de amistad. Más tarde, entró en conflictos con Corea.

Tras su muerte un gran montículo se erigió en su honor y las guerras se desataron, pues el pueblo no aceptó al nuevo rey.

Por mi parte, no me pude resistir a crear mi propia Himiko para Shirukuni.

4. Hua Mulan (China, s. IV)

La balada de Mulan es un famoso poema chino basado en la leyenda de Mulan, aunque se desconoce si dicha leyenda tiene base histórica y si en verdad Mulan existió. La balada narra la historia de Mulan, una joven que se disfraza de hombre para ocupar el lugar de su anciano padre en el ejército. Cuando la guerra termina, el Emperador le ofrece los más altos honores, pero ella solo quiere regresar a casa. Cuando sus compañeros van a visitarla, se sorprenden al ver que es una mujer. La balada termina con una liebre hembra y otra macho corriendo juntas y con la pregunta: “¿quién sería capaz de distinguirlos?”.

Tampoco puede establecerse un periodo concreto en el que Mulan pudo vivir. Los primeros testimonios dicen que vivió en la Dinastía Wei del Norte (386-534); sin embargo, otros sostienen que Mulan fue solicitada como concubina por el Emperador en el s. VII. La leyenda de Mulan es muy similar a la vida de Fu Hao de la Dinastía Shang, mujer que se convirtió en general de los ejércitos chinos.

Además de la famosa y libre adaptación de Disney, existe una versión china que narra la historia de esta popular heroína, protagonizada por Zhao Wei, de la que ya hablamos en la reseña de Painted Skin. También existe una novela que narra la vida de Mulan, publicada durante la Dinastía Ming (1368-1644).

 

5. La Emperatriz Wu (China, 625-705)

La Emperatriz Wu, también llamada Wu Zetian, fue la única que reinó como soberana en China, incluso intentó instaurar su propia dinastía. Otras gozaron de gran influencia, pero ninguna alcanzó tanto poder como ella.

Nacida en el seno de una familia aristocrática, siendo una niña, pasó a formar parte del harén del Emperador como concubina de quinto rango. Cuando él falleció, su hijo, prendado de la belleza de Wu, la nombró concubina de segundo rango. La vida en el palacio debió ser dura: rivalidades, traiciones, rumores malintencionados… Todo por conseguir una mejor posición e influencia. Pronto Wu tuvo como rival a otra concubina y a la consorte, que al principio vio con buenos ojos la presencia de Wu. Hasta que Wu dio a luz a una niña, la pequeña murió asesinada y Wu acusó a la consorte y a la otra concubina. Ambas fueron condenadas a muerte y, según dictaba la tradición, la propia Wu las torturó. Tras aquel horrible incidente, Wu se convirtió en Emperatriz consorte.

Tras la muerte del Emperador, su tercer hijo subió al trono. Wu logró derrocarlo y, en su lugar, colocó a otro hijo suyo. Poco tiempo duraron estos reinados; pues finalmente Wu, se nombró Emperatriz de manera pública, siendo la primera y última mujer en sentarse en el trono imperial. Promovió el budismo que se convirtió en religión oficial e, incluso, para complacerla, varios monjes aseguraron que Buda Maitreya (el Buda del porvenir) era, en realidad, una mujer. Fue déspota y represora contra aquellos que criticaba su reinado y se mostró contundente contra los ataque de los nómadas mongoles. Al cumplir los ochenta años, uno de sus hijos facilitó un golpe de estado y se vio obligada a abdicar.

Sin duda, fue una mujer dura, inteligente, fría, manipuladora, solo así pudo conseguir lo que consiguió. ¿Digna de admiración? Eso lo dejo a tu criterio, lo que está claro es que su historia y su personalidad son muy inspiradoras.

 

6. Tomoe Gozen (Japón, 1157-1184)

Tomoe Gozen es una de las pocas guerreras samurái cuyo nombre ha llegado a nuestros días. No porque las mujeres no lucharan; de hecho, recientemente, se ha descubierto que lo habitual era que el 30% de los ejércitos de samuráis estuvieran formados por mujeres. Las fechas de nacimiento y muerte de Tomoe no están confirmadas por los historiadores, así como su nombre familiar, pues “Gozen” no es un nombre, sino un título.

La historia de Tomoe Gozen nos llega a través del Cantar de Heike, según el cual, Tomoe era muy hermosa; una excelente guerrera, tanto en el uso de la espada como en el del arco; valía por mil guerreros y podía enfrentarse sin temor a un dios o a un demonio; era capaz de domar caballos salvajes; la más valerosa de los samuráis de Yoshinaka.

Tomoe luchó en las guerras Genpei en un enfrentamiento entre varios clanes que duró cinco años y, tras el cual, tomó la ciudad de Kioto. Más tarde, el shogun declaró que su esposo era enemigo del estado y lo mandó ejecutar. No hay consenso en torno a la muerte de Tomoe, pero los historiadores dan crédito a lo narrado en El Cantar de Heike, y consideran que tanto Tomoe como sus hazañas forman parte de la historia.

 

7. Khutulun (Mongolia) s. XIII

Seguimos avanzando por la historia y por Asia para llegar a la Mongolia del s. XIII. En aquel periodo, los mongoles habían extendido su imperio de manera inimaginable, liderados por Kublai Khan (nieto de Gengis Khan). Kublai intentó mantener la unidad, pero de manera inevitable, el imperio comenzó a resquebrajarse. La guerra entre Kublai y su hermano Kaidu duró muchos años. Junto a Kaidu siempre estaba su mejor guerrera, su hija menor, Khutulun.

No era de extrañar que entre los mongoles de aquella época las mujeres lucharan y se entrenara en el uso del arco; pero Khutulun no se conformó con eso. Tenía catorce hermanos mayores, todos varones, si quería destacar y no quedar relegada a un rincón, debía aplicarse más que nadie. Y el esfuerzo valió la pena, fue líder militar y consejera de Kaidu durante muchas batallas. Sin embargo, pese a todo, debía casarse. Khutulun aceptó casarse con aquel que la venciera en combate y los pretendientes debían entregar cien caballos que pasarían a ser de Khutulun si ella resultaba vencedora. Se hizo con más de diez mil caballos. Finalmente, y para avitar los rumores sobre un posible incesto entre ella y su padre, se casó con un hombre cuyo nombre no ha trascendido lo más mínimo.

Para los mongoles, Khutulun es un icono, una heroína que jamás fue derrotada y, hoy en día, se le rinde homenaje en diversas festividades.

Como dato curioso, se cree que la vida de Khutulun pudo inspirar a Puccini para escribir su famoso Turandot, aunque esa trágica historia dista mucho de la realidad vivida por la princesa Khutulun. Además podemos verla en la serie Marco Polo, donde, a mi juicio, aparece muy bien retratada. ¿Y sabes? También me ha inspirado a mí a la hora de crear a uno de mis personajes más queridos de Shirukuni: Shiuzu.

 

Espero que te haya gustado esta entrada, pronto traeré la segunda parte con más personajes históricos femeninos fascinantes y embaucadores. A continuación te dejo el Proyecto Kitsune de esta semana. Si te ha gustado, suscríbete y comparte.

 

Toda su vida le habían intentado hacer creer que no valía para nada más que para cuidar del hogar y calentar la cama al esposo al que su familia tuviera a bien venderla; pero algo en el interior de Isalvi le decía que su destino no era aquel. 

Era el día de su boda, tenía que casarse con un extraño. Robó unas pocas provisiones de la cocina, se vistió con ropa de abrigo y se marchó antes del amanecer. No se despidió de nadie, no dejó ninguna nota para decir “adiós”. No tenía ni idea de adónde la llevarían sus pasos, tan solo sabía que quería alejarse de allí.

Caminó durante horas bosque a través, y se detuvo a descansar en un riachuelo de aguas cristalinas. En aquel momento, oyó un lamento, suave y lleno de congoja. Siguió la voz entre la espesura y se encontró con una muchacha cobijada junto a un árbol. Se acercó a ella y, con delicadeza, le acarició los cabellos enmarañados, intentando tranquilizarla. La joven, que escondía su rostro, alzó la vista y la miró. A Isalvi le dio un vuelco al corazón al ver que esa muchacha tenía sus ojos, tenía su rostro…

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