Este post es un poco diferente a los demás, se trata de un alfabeto de mitos nipones: personajes, historias… Varios pequeños artículos en uno solo. Quizá al llegar a la K te quedes con ganas de más, no te preocupes, en unas semanas traeré la segunda parte. Anímate a dejar un comentario al final contando cuál ha sido tu letra favorita e intentaré en el futuro elaborar un artículo más largo sobre ese tema, pues en esta entrada daré sólo unas breves pinceladas para que los conozcas un poco. Espero que te guste.

Amaterasu

Amaterasu Okami es la diosa Sol del panteón shintoista y no sólo eso, según dicha religión es antepasada del Emperador de Japón. Por este motivo, el Emperador ha sido venerado como una figura de origen divino y, aunque en muchos periodos históricos se ha visto recluido e ignorado, siempre se ha respetado su vida como algo sagrado.

Según el mito, Amaterasu nació de un ojo de Izanagi, al mismo tiempo que nacían sus hermanos Tsukuyomi y Susanowo. La historia más conocida que se cuenta sobre ella es el de “La cueva del Amaterasu” y aparecen referencias a él en numerosos libros y películas, como Onmyoji 2. Y, por si no lo sabías, ¡también en la portada del primer volumen de Shirukuni! La preciosa ilustración, realizada por Raquel C. Hita, hace alusión a este mito.

Susanowo, el dios de la guerra y las tormentas, había vuelto a hacer de las suyas. Mató al caballo celestial arrojándolo contra las doncellas de Amaterasu, que también murieron. Entonces la diosa se sintió desolada y se encerró en una cueva. El mundo se llenó de oscuridad, los campos se secaron y los animales murieron. Los demás dioses, temiendo que el mundo se llenara de tinieblas para siempre, idearon un plan para hacer salir a Amaterasu: fueron a la entrada de la cueva y montaron una fiesta, tal cual. La diosa de la danza, Ame no Uzume, bailó para los demás dioses, que reían y aplaudían. Amaterasu sintió curiosidad por la algarabía y decidió asomarse, momento en el que pusieron ante ella un espejo. Nunca había visto su rostro y quedó absorta contemplando su radiante belleza. Los dioses aprovecharon la distracción para cerrar la cueva impidiendo que volviera a entrar.

 

Bakemono

Literalmente, “cosa que cambia”. Hace referencia a diversos tipos de yokai que se transforman. Su verdadera forma suele ser un animal: zorro, mapache, tortuga  o gato (bakeneko).

Es decir, no se trata de una criatura concreta, sino que engloba a una serie de seres de origen animal, vegetal o inanimados que cambian de forma, y a veces lo hacen de manera monstruosa o perturbadora. Aparecen así en multitud de leyendas sin una descripción o clasificación específica; el ejemplo más popular es el kitsune, del que puedes leer más en este artículo. También pueden ser llamados Obake u obakemono.

 

Chochinbi

En principio esta criatura no se muestra como una amenaza o un peligro, de hecho, es bastante esquiva. Se la ha visto pasear de noche entre los campos de arroz, levitando sobre la tierra y encendiendo farolillos que alumbran el camino. En este sentido, se le vincula con el kitsune, muy cercano también a los cultivos y al dios Inari. En el distrito de Miyoshi se le llama tanukibi (fuego de tanuki) y se le define como fuego en sí mismo, en lugar de una criatura que enciende los faroles.

Al investigar sobre esta criatura, nos encontramos con la historia de Koemon, un hombre de que quiso descubrir la naturaleza exacta del chochinbi. Cuando lo encontró, este se mostró como una gran bola de fuego que se lanzó sobre él, entonces, Koemon lo golpeó con su vara y el fuego se dividió en numerosas esferas ardientes que lo rodearon. Koemon pudo escapar, sin embargo al poco cayó enfermo por unas fiebres y murió. Es por eso que a este monstruo en la Prefectura de Nara se le llama Koemonbi.

 

Dodomeki

A grandes rasgos, se trata de una mujer sobre la que pesa una maldición: tener los brazos cubiertos de ojos de ave como castigo por haber robado. A veces es descrita como un yokai, aunque en ocasiones se dice que es el espectro de un ladrón fallecido, en tal caso, lo consideraríamos un yurei o fantasma.

 

El dodomeki más famoso es aquel al que se enfrentó Fujiwara no Hidesato, un cortesano del Periodo Heian. Hidesato había sido nombrado administrador de la provincia de Shimotsuke y, al poco de llegar, salió a cazar en su territorio. Entonces se encontró con un anciano que le alertó de la existencia de un dodomeki que visitaba el cementerio cada noche. Hidesato, sin dudar, fue al cementerio y esperó a la criatura. Al caer la noche, apareció un dodomeki de cien pies de altura y con decenas de ojos de pájaro brillantes por todo el cuerpo. Hidesato disparó una flecha al ojo más brillante y el monstruo huyó, el hombre lo persiguió y cuando le dio alcance, el dodomeki emitió una ráfaga de aire y vapores tóxicos. Hidesato huyó y regresó al día siguiente, halló el suelo quemado, pero ni rastro del dodomeki.
Cuatrocientos años después, un sacerdote llamado Chitoku, percibió la presencia del dodomeki, el mismo que hirió Hidesato. El objetivo de la criatura es recuperar la sangre y el veneno perdidos tras el enfrentamiento y, a fin de ahuyentar a los humanos, provocaba incendios esporádicos.

 

Emma-O

Emma-O es el juez de los difuntos y decide el destino de las almas. Su figura es muy antigua y  se remonta a al Periodo Heian (794-1185), cuando fue introducido en Japón desde China. Aunque a lo mejor te suena por haberlo en el anime Bola de Dragón, mostrando su faceta más burocrática.

 

Pero hablemos un poco más de él y de su origen. A diferencia de Amaterasu, no es una divinidad shintoista, sino taoista, y es uno de los Diez Reyes de los Difuntos y protector del Dharma de Buda. Es un ejemplo claro de la influencia budista en la espiritualidad japonesa, que lejos de estar enfrentada con el shintoismo,se mezcla y convive con ella.
Según la mitología budista existen seis esferas de la existencia y, en función de lo cercana que esté el alma juzgada de la iluminación, vivirá su siguiente vida en una esfera o en otra. siendo el Ten-do la más deseada y el Jigoku-do la más temida. Si al morir tu karma es negativo, no hay duda de que tu destino es el infernal Jigoku; pero si hay dudas, deberás pasar los juicios de los Diez Reyes. Emma-O es el más grande de estos reyes y su equivalente en la mitología Hindú sería Yamaraja.

Funayurei

Literalmente su nombre significa “fantasma de barco”. Si un yurei es un alma en pena que vaga por el mundo, el funayurei es un alma en pena que vaga por el mar. Se le considera un onryo (espíritu vengativo) y desde luego no es de fiar. Los funayurei suelen acercarse a los barcos de los vivos en las noches de luna nueva o llena o si llueve y les piden un cucharón; si lo consiguen, lo usarán para introducir agua en la embarcación hasta hundirla. Así que si estás navegando y un funayurei te pide un cucharón, por lo que más quieras, ¡no se lo des!

Bromas aparte, los funayurei son las almas de los que perdieron en la vida en los naufragios y su intención es que los vivos se unan a ellos. Dependiendo de la zona su nombre varía, así que si lees acerca mojabune, boko o ayakashi, has de saber que se trata de esta misma criatura. También su forma cambia según la leyenda, puede aparecer flotando en el agua, levitando en el barco y a veces adopta la forma de un barco en sí mismo. Y siempre aparece envuelvo por una tenebrosa luz fantasmagórica. Ten por seguro que si aparecen querrán hacer naufragar tu barco, y no sólo con un cucharón, lo empujarán hasta hacerlo volcar o lo harán chocar contra un acantilado, incluso harán que tu brújula falle o que el navío se quede parado. Y no sólo en el mar, también te los puedes encontrar en ríos y lagos.

Sin duda, los funayurei nacen como parte del folclore como consecuencias de los propios fenómenos de naturaleza: como tormentas o corrientes marinas. ¿Os imagináis una tempestad en el mar, en una noche sin luna? Sería fácil imaginar que la blanca espuma de las olas es un grupo de espíritus que quiere acabar contigo.

Gaki

Este fantasma llegó a Japón a través de China y tiene un origen budista, igual que Emma-O. Es un tipo de yurei o alma en pena con una característica particular: está hambriento y sediento, fue codicioso en vida y al morir conserva sus ansias insatisfechas e insaciables. También es posible convertirse en un gaki si los familiares no realizan las ofrendas pertinentes. Muchos budistas, para evitar la furia de los gaki, dejaban el primer bocado de su plato y se lo entregaban a ellos como ofrenda.

Aunque no suelen dejarse ver, sabemos que poseen un aspecto famélico, con vientres hinchados y finas gargantas, y merodean cerca de las casas en busca de comida pues siempre están hambrientos. Y es que ser un gaki es un castigo a un gran pecado: la codicia.

Hyakki Yagyo

En este caso no hablamos de una criatura o un personaje, sino de un evento. El Hyakki Yagyo podría traducirse como “Desfile nocturno de cientos de demonios”. La leyenda dice que cada año en las noches de verano, el yokai Nurarihyon encabezará un desfile de multitud de criaturas demoníacas, dando muerte a todo aquel con el que se encuentre. Sólo los Onmyoji (sacerdotes budistas) están preparados para hacerles frente. Muy pronto hablaré en profundidad de estos sacerdotes.

Una de las obras pictóricas más representativas de Japón es el Hyakki Yagyo Zu, un pergamino del siglo XVI localizado en Tokio en el que podemos ver ilustraciones de estos terribles demonios. Otra obra llamativa es el Gazu Hyakki Yagyo de Toriyama Sekien, de 1781. Aunque en este caso, los demonios no aparecen organizando ningún desfile, se trata más bien de un bestiario ilustrado.

Izanagi

Izanagi no Mikoto (el hombre que invita). Izanagi es una de las principales divinidades shintoistas y es, junto a su esposa, padre de multitud de dioses. Tras la muerte de su esposa, Izanami, bajó al infierno para rescatarla. Cuando la encontró ella ocultó su rostro y accedió a seguirlo si prometía no mirarla hasta haber salido (es inivitable acordarse de Orfeo y Eurídice). Sin embargo él no puede resistir la tentación y se gira para verla, entonces descubre el cadavérico y agusanado rostro de Izanami y huye espantado. La diosa, colérica, lo persigue. Finalmente, él se escapa y ella queda atrapada y desde entonces Izanami es llamada “diosa de la muerte”.

 

 

Después de escapar cobardemente de su esposa, se bañó para purificarse de su paso por el infierno. Al hacerlo nació Amaterasu de su ojo izquierdo, Tsukuyomi del derecho y Susanowo de la nariz.

Este mito me resulta de lo más interesante y no pude evitar utilizarlo en la creación de Shirukuni, es por ello que hallarás una historia muy similar en el prólogo de Shirukuni vol. 1 El resurgir de la sangre.
Es el reino de los muertos que fueron viles en vida, el lugar al que te mandará Emma-O si tu karma es malicioso. Como hemos visto, estos reinos o esferas son de origen budista y en chino se llama Di Yu. Se cree que es un mundo de regiones cálidas y frías y que está bajo tierra.

 

 

Sin embargo, por muy malicioso que seas, tu destino no será el de vivir por toda la eternidad en el Jigoku siendo torturado por demonios, sino que los castigos son finitos y su duración dependerá de las faltas cometidas; así como la zona del Jigoku en la que se sufrirá el castigo.

El Jigoku ha trascendido de manera inevitable en la literatura y el cine, pues es un escenario de lo más atractivo para crear historias de terror. Una de las películas más representativas es Jigoku de Nakawaga Nobuo de 1960 y el anime Jigoku Shoujo (2005).

Kirin

Conocido como Qilin en China, es un animal mitológico con cuerpo de león, piel escamada y cuernos de ciervo. Se le considera una especie de unicornio oriental, más por su naturaleza mágica y beneficiosa que por la apariencia física.

Michael Green describe así al kirin en su libro Unicornis: de Historia et Veritate: “De las Siete casas, la menos conocida es la de los Killina. Muy rara vez los ha visto el hombre. Están en incesante movimiento sin reposo y son muchas las tierras sujetas a su gobierno. Su naturaleza secreta se manifiesta cuando escupe un fuego sagrado. Entonces muestra con orgulloso cuerno de tan brillante como nunca han visto los humanos. Pocas veces necesitan inmiscuirse en los asuntos de los hombres: sus apariciones son una advertencia de importancia, como el nacimiento de un rey.”
Podemos ver al kirin en videojuegos como Final Fantasy y en la película 47 ronin (2013) encontramos una extraña criatura mezcla de kirin y dragón.

Y aquí finaliza la primera parte de este Abecedario del Japón fantástico. ¿Te has quedado con ganas de más? Puedes continuar con la segunda parte de este Abecedario en esta entrada. Y si te ha gustado, suscríbete y compártelo en tus redes sociales. Por cierto, el último párrafo pertenece a mi Proyecto Kitsune, ¿lo conoces? Pincha aquí. ¡Nos vemos la próxima semana!

 

—Pero maestro, por favor… —dijo el muchacho con un suspiro y bajando tímidamente la mirada—. Quiero seguir esforzándome, quiero seguir aprendiendo… Es sólo que…
—¿Qué? —preguntó el maestro sin disimular su decepción y enfado.

—Que quizá son demasiados datos que memorizar, maestro. No se ofenda, pero todos estos pergaminos… ¿para qué?

—¿Para qué? —El viejo dibujó en el rostro una sonrisa sarcástica y se levantó—. Ven, la tenue luz de la biblioteca no deja ver el mundo con claridad. —Se acercó a la ventana y se asomó—. Mira, ven. Asómate y lo entenderás. 

El joven alumno, intrigado y deseoso de aprender, expectante y con grandes ansias por comprender, se asomó y…

2 Replies to “Abecedario del Japón fantástico Parte I (de la A a la K)”

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