Godzilla, la alegoría de la muerte

Godzilla, monstruo e icono

Quien más quien menos, todos hemos oído hablar de Godzilla. Es casi imposible no haber encontrado alguna referencia a él en películas, libros o series; por lo que es fácil saber que se trata de un monstruo gigante o kaiju, una especie de lagarto enorme, y muchos lo compararán con King Kong. Aparece en los Simpson, sin ir más lejos, o incluso en Moana (Vaiana en España). Sí, Godzilla sale en Moana, ¿no lo has visto? Cuando Moana llega a Lalotai, el reino de los monstruos, vislumbra a lo lejos la famosa espalda de Godzilla. Desde luego para los japoneses es todo un icono, incluso le han dedicado una estatua en su honor, la cual puedes ver si visitas Tokio. Lo más sorprendente de esta figura es su pequeño tamaño, tiene tan solo un metro aproximadamente de altura. ¡Gracias, Germán, por la instantánea!

 

 

Godzilla es un monstruo que se ha hecho famoso gracias a las numerosas películas que hay sobre él. La primera, de los estudios japoneses Toho, es de 1954, a ésta la siguieron muchas más. Después llegaron un par de producciones estadounidenses, pero voy a centrarme en la producción japonesaShin Godzilla de 2016. Sin embargo, quiero hablar también del origen de esta criatura, que aunque es muy famosa, muchos saben poco de ella. La primera película hace referencia a un incidente ocurrido en los años ’50. Los pescadores de un barco sufrieron la radiación causada por las pruebas nucleares llevadas a cabo en unas bases estadounidenses. No olvidemos el contexto histórico, Japón hacía pocos años había sufrido el horror de los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Por esta razón, tanto la película de 1954 como la de 2016, inician la acción en barcos y bahías. Por cierto, en algunas de las muchas películas protagonizadas por Godzilla aparece Minya, su adorable hijo, ¿lo conocías?

 

 

Quizá hayas visto la versión estadounidense de los ’90 protagonizada por Matthew Broderick. Como es de esperar, ese es un Godzilla muy a la americana, ignora totalmente el origen del monstruo y se centra tan solo en la lucha del protagonista por destruirlo. Nada que ver con el auténtico Godzilla y todo lo que representa. Así que dependiendo de tus expectativas al ver Shin Godzilla te puedes llevar una decepción o una grata sorpresa.

 

Actualizando el mito

Shin Godzilla nos sitúa en la bahía de Tokio en la actualidad. Un suceso extraño en un barco y en el agua y a los pocos minutos un monstruo ataca la ciudad. Al principio se nos presenta un Godzilla que parece a medio hacer, como si le faltara evolucionar. Pero lo importante no es lo que haga Godzilla, lo importante son las reacciones, especialmente las reacciones de los políticos. El primer ataque dura dos horas y son dos horas en las que el Primer Ministro y su gabinete discuten qué hacer sin tomar ninguna medida. Queda clara la crítica al sistema burocrático absurdo e ineficaz que hace inviable una respuesta rápida en caso de urgencia. Es inevitable dejar escapar una sonrisa ante el realismo de esas escenas.

 

 

Vemos, por una parte, a una ciudadanía sin rostro y sin nombre, que se mueve al unísono como una masa aterrada; y por otra parte, tenemos al Primer Ministro que no toma ninguna decisión, él ordena y firma lo que los que lo rodean le dicen que ordene y firme. Ambos, Primer Ministro y ciudadanos no toman ninguna decisión. Algo que difiere de lo que podemos estar habituados viendo películas estadounidenses en las que el individuo y su vida personal son fundamentales en cualquier historia, y ya no hablemos de la importancia que le dan a sus líderes.

Tras este primer fracaso, se crea un gabinete formado por técnicos, científicos y otros expertos para que busquen una solución. Pero el tiempo apremia y un Godzilla más grande y fuerte vuelve a atacar y el gobierno decide actuar con la ayuda de los Estados Unidos. El resultado de este enfrentamiento y el papel jugado por los estadounidenses es profundamente simbólico.

 

 

Godzilla no ha desaparecido y su ola de destrucción ha sido aún mayor. El planeta entero presiona a Japón y ofrece su ayuda, o más bien la impone. Sin embargo Japón tendrá que tomar una decisión: ceder a las exigencias o andar su propio camino y coger las riendas de su destino como nación.

 

Catarsis de la destrucción

Esta película es una alegoría a la muerte y la destrucción de Hiroshima y Nagashaki, un recuerdo que no se olvida, que no se borra, que aún duele y pesa en el alma del país. Aún existe cierto resquemor y miedo pues como dice uno de los personajes, “la posguerra parece durar eternamente”. Godzilla, que en algunas películas llega a ser el antihéroe que salva a Japón de la desolación; es un icono que sirve de catarsis, de reencuentro con el dolor, una metáfora de aquello que nunca debió ocurrir. Pero al mismo tiempo es una ventana a la esperanza y, especialmente en este filme, un intento de sacar fuerzas, de salir adelante y superar cualquier obstáculo.

 

 

Efectos visuales, correctos y discretos

Los estudios Toho en esta ocasión, utilizan los efectos especiales en su justa medida y no pretenden impactar, los efectos están al servicio de la historia y en absoluto resultan fantasiosos. La animación de Godzilla está realizada mediante la técnica de captura de movimiento, la misma que se utilizó para crear a Gollum de El señor de los anillos. El actor que le da movimiento es Nomura Mansai, del que ya he hablaré en las reseñas de Onmyoji y Onmyoji 2. Se trata de uno de los actores de teatro más conocidos de Japón. Resulta curioso que, siendo un hombre que sabe moverse por la escena, Godzilla sea tan estático durante gran parte del film y no se mueva. Sin duda, la intención es la de emular a la marioneta original. Por lo que a pesar de contar con excelentes efectos digitales, Godzilla puede parecer antiguo. En cuanto a la destrucción de Tokio, ésta resulta de lo más realista y convincente.

 

Reflejo del alma de un país

Si ves Shin Godzilla no esperes una trepidante aventura porque no lo es. Sin embargo, a través de este filme podemos conocer un poco más el alma japonesa, comprender el dolor que arrastra desde hace décadas y entender su historia moderna y actual. ¿Por qué no tiene Fuerzas Armadas, tan sólo las Fuerzas de Autodefensa? Es interesante ver la actuación política y las reacciones del resto de países, que convierten a Shin Godzilla en un filme filosófico más que en uno de acción. Mi consejo es que si os gusta la cultura japonesa la veáis, pues abre una nueva ventana al espectador occidental.

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¡Hasta la próxima y gracias por leer!

 

A lo lejos se oyeron alaridos de horror. Todos corrían de un lado a otro, aplástandose entre ellos, arrollando a los más débiles. Todos se dejaron llevar por el pánico. 

—¡Huyamos! ¡Huyamos de aquí! 

En la distancia y desde un lugar aparentemente seguro, el Rey contemplaba impotente la ruina de su ciudad. El monstruo había aparecido al amanecer aquel mismo día y nadie sabía de dónde había salido ni por qué. ¿Qué dios lo había enviado para arrasar su tranquila tierra? Preguntó a todos sus consejeros y sacerdotes, nadie sabía nada. Entonces, una anciana se presentó en el palacio diciendo saber la verdad y el Rey ordenó que se presentara ante él de manera inmediata.

—Anciana, ¿sabes qué es ese monstruo? ¿Por qué los dioses permiten esto?

—Si, lo sé —respondió ella con la voz quebrada.

—¡Explícate!

—No es un monstruo, es un dios.

—Pero… ¿podemos destruirlo? —preguntó el Rey consternado.

 

—No. No podemos destruir lo que hemos creado.

4 comentarios

  1. Hola!! No tenía ni idea que hubiera tantas películas sobre Godzilla, sólo he visto la de los 90 y la verdad no me pareció gran cosa, le daré una oportunidad a alguna otra empezando por la original de 1954.
    Un artículo muy bien preparado.
    Un saludo.

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