La luz

Muchos son los mitos y leyendas que alimentan el folclore japonés y lo hacen rico e interesante. Sin embargo, a pesar de que cada vez son más los occidentales y, en concreto españoles, que sienten fascinación por la cultura japonesa, son pocos los conocedores de estas historias y personajes. Por lo que he querido hacer mi pequeña aportación desde este blog y he decidido que sea el kitsune quien lo inaugure, pues él le da nombre a este proyecto. ¿Cómo podría empezar a escribir en él sin hacerle una mención especial?

El kitsune es algo más que un simple zorro, es un espíritu del bosque, un ente mágico, protector y peligroso al mismo tiempo, bondadoso y malicioso. Es una criatura de luz y de oscuridad y es precisamente esa misteriosa dualidad la que lo hace tan interesante, y no sólo en Japón; su figura ha dado lugar a numerosas historias y leyendas en otros países como China y Corea.
Veamos primero la faceta divina y venerada del kitsune. Principalmente está vinculado con el dios de la fertildad, el arroz y los cereales, Inari. Y es que a los agricultores japoneses les encanta que los zorros visiten sus campos, pues cazan a otros animales más pequeños que destrozan los cultivos. De ahí viene relación del kitsune con Inari y por esa razón podemos hallar infinidad de estatuas dedicadas al zorro en muchos templos japoneses. Si habéis visto Totoro, la entrañable película de Hayao Miyazaki, quizá recordéis que Mei y Satsuki se refugiaban de la lluvia en un pequeño templo en el que puede verse una estatua similar a esta. Sin duda es un templo dedicado a Inari, pues está rodeado de arrozales y de huertos.


Por otra parte, es un animal al que se le atribuyen poderes mágicos y una gran sabiduría, cuando más viejo es el zorro, más sabio es y mayor es su número de colas. Siendo el kitsune de nueve colas el más anciano y poderoso. Como dato curioso, el zorro de nueve colas en Corea es llamada “kumiho” o “gumiho”. En este sentido, la presencia del kitsune es más que bienvenida y, sin duda, señal de buena suerte.

La oscuridad

Pero no hay luz sin sombra y, al mismo tiempo que se vio en el zorro un animal benefactor, crecieron en torno a él mitos y leyendas que lo convierten en un ser peligroso, perverso y mortal: el nogitsune. Y es que el mundo está lleno de seres mentirosos y traicioneros.

Antes de profundizar en su figura perversa, explicaré brevemente qué es un yokai por si alguno de mis lectores no estuviera familiarizado con el término.
Podríamos definir al yokai como un ente o espíritu, una divinidad caída en desgracia y corrompida, aunque no necesariamente maligna. No debemos confundirlos con los yurei, espíritus o almas en pena similares a los fantasmas occidentales. Hay tal variedad de yokai que es casi imposible recopilarlos todos, aunque principalmente se dividen en dos géneros: los propios de la naturaleza y los domésticos. Los primeros van desde criaturas marinas hasta monstruos del bosque; los segundos están relacionados con el hogar y los objetos que hay en él, como sombrillas o almohadas, lo cuidan o hacen travesuras para fastidiar a los dueños. Tras esta breve explicación, hablemos ahora del yokai kitsune.

Este kitsune, a veces es travieso y a veces cruel, suele transformarse en una mujer joven y bella o en un anciano de aspecto sabio. Son varias las leyendas de hombres que son engañados durante años por un kitsune, se casan con el espíritu creyendo que es una mujer e incluso tienen hijos con ella. De una de esas relaciones se creía que había nacido Abe no Seimei, un poderoso Onmyoji o sacerdote que habría heredado los poderes de su madre y del cual, por supuesto, hablaré más adelante, pues ha supuesto para mí una gran inspiración, puedes leer más sobre Seimei y los Onmyoji aquí. En este caso, el kitsune no ha hecho ningún daño, quizá sólo buscaba compañía y afecto.
En otras ocasiones no se transforman en humanos con el objetivo de seducir a los hombres, sino porque les parece divertido y les apetece comer un tipo de tofu que les encanta llamado aburaage. Como he comentado el kitsune no sólo habita en Japón, sino que también podemos encontrarlo en otros países como Corea y, recientemente, en una serie llamada Mi novia es un Gumiho. No he tenido ocasión de verla, pero os aseguro que me siento muy intrigada.

Sin embargo tienes formas de detectar a un kitsune que se ha convertido en humano para engañarte. En primer lugar tendrá dificultades para hablar con fluidez, sobre todo si es un kitsune joven. En segundo lugar, en caso de sentirse molesto e incómodo, le costará ocultar su cola o su pelaje y tampoco podrá esconder su verdadera naturaleza frente a un espejo. Y por último, recuerda que temen a los perros, por lo que estas fieles mascotas se encargarán de que ningún kitsune travieso haga de las suyas, pues en muchas ocasiones los espíritu zorro no sólo quieren jugar y comer tofu, sino que poseen a una persona hasta llevarla a la locura e, incluso, a la muerte.

También esta faceta seductora puede resultar peligrosa y un ejemplo claro lo hallamos en las películas chinas Painted Skin de Gordon Chan (2008) y Painted Skin 2: The Resurrection de Wuershan (2012), películas que te recomiendo encarecidamente y que están basadas en cuentos tradicionales chinos. La historia trata de un espíritu zorro transformado en una hermosa joven que se alimenta de los corazones de los hombres que la aman, toda una femme fatale, vaya, y todo un ejemplo de la dualidad propia del yin y el yang, la fuerza femenina y la fuerza masculina. Sin embargo, esta dulce muchacha no es vil en sí misma y tiene que luchar contra su propia naturaleza cuando se enamora. En la secuela, vemos que este bello espíritu tiene además el poder de cambiar de piel.

Y si quieres contemplar a todo un espíritu zorro seductor en acción, no dejes de ver esta escena de Painted Skin 2. Para mí fue sumamente inspiradora, toda una musa a la hora de crear uno de mis personajes más queridos de Shirukuni.

También me gustaría hacer mención a otra película en la que hemos podido ver a un perverso kitsune, 47 Ronin de Carl Rinch (2013). Este film gustó y decepcionó a partes iguales, y es que mezclar la famosa leyenda de los 47 Ronin con brujas y demás era una propuesta muy arriesgada. En cualquier caso, volvemos a encontrar la figura de la mujer seductora y peligrosa, una mahotsukai (hechicera de sangre) que se vale de las ambiciones de los hombres para lograr sus objetivos. La bruja, que no tiene nombre, aparece transformada en un zorro blanco y más tarde en dragón. Por lo que no queda clara cuál es su naturaleza básica: ¿es un kitsune transformado en humana o una maga que se transforma en animal? A saber…

Y hay mucho más que contar sobre el kitsune y su misteriosa figura, sobre su sombra llena de misterio y magia, su aparición en el manga y el anime, e incluso en juegos de rol, como Leyenda de los Cinco Anillos donde podemos jugar a ser un personaje del clan Kitsune. Pero por el momento esta es mi aportación.

Por cierto, el último párrafo no pertenece a ninguna leyenda concreta, ha sido el comienzo de mi Proyecto Kitsune para mentes creativas, ¿quieres saber más de él unirte al reto? Tienes toda la información en este enlace.

Nos vemos la próxima semana con más historias e inspiraciones procedentes del país del Sol Naciente. ¡Suscríbete si no quieres perderte ninguna entrada!

 

El viento le acarició con un susurro la nuca y se estremeció. Abrió los ojos y la luz del atardecer bañaba con preciosos tonos dorados y ocres el majestuoso campo de cerezos; tuvo la sensación de flotar entre nubes blancas y rosadas. Permaneció quieto y en silencio, sentado sobre la elevada colina, sin inmutarse, sin pensar en nada; hasta que un ruido lo sacó de su estado de ensoñación y ensimismamiento. Se volvió con lentitud y descubrió que a su izquierda se había sentado un hermoso y extraño zorro blanco de cinco colas. El animal, que parecía ignorarlo, comenzó a lamerse una pata y cuando terminó de acicalarse, rodó juguetón sobre la verde y húmeda hierba. Quiso hablar, pero temió que una palabra o un movimiento brusco espantara al sagrado animal. Se sintió dichoso y afortunado, pues sin duda la criatura lo había elegido para brindarle buena suerte…

6 Replies to “El kitsune: luz y oscuridad”

  1. Un gran comienzo de blog. Me has dejado con la miel en los labios. Me encantan las figuras mitológicas que tienen cara amable, pero también su lado oscuro. Y mentar al gran Totoro… Lo dicho, enhorabuena de corazón.

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