Onmyoji, maestros del Yin-Yang

Esta semana te traigo una entrada que me hace especial ilusión, pues los Onmyoji, su figura y especialmente, Abe no Seimei, han supuesto para mi saga literaria, Shirukuni, una grandísima fuente de inspiración. Puedes leer más sobre esta saga en este enlace.
Es curioso lo que me ha pasado al hablar de los Onmyoji, seguro que te ha ocurrido a ti también, y es que te entusiasma tanto algo que lo que iba a ser un artículo se convierte en tres. Mi idea era hacer una única entrada, explicar que es un Onmyoji, quién fue Abe no Seimei y adjuntar breves reseñas de un par de películas sobre él. Pero se me ha ido la mano y lo cierto es que tanto los Onmyoji, como Abe no Seimei, como esos filmes, han influido de tal manera en mi trabajo que finalmente he decidido dar a cada uno el espacio que se merecen. Por lo que en esta entrada explicaré qué es un Onmyoji y especialmente quién fue Abe no Seimei. Si estás familiarizado con la cultura y la historia de Japón te habrás topado con esas palabras, sino es muy probable que no tengas ni idea de qué te estoy hablando, así que prepárate para conocer algo nuevo y fascinante, lleno de misterio y misticismo.

Contexto histórico

Primero debemos situarnos en el tiempo para comprender exáctamente qué es un Onmyoji; cuáles fueron sus funciones reales; en qué entorno vivieron y cómo ha llegado su imagen hasta nuestros días.

Emperazaré hablando del Periodo Heian, pero tan sólo dibujaré breves pinceladas, pues hay otras fuentes y artículos con mucha información valiosa y no es necesario que me explaye.

Dicho periodo de la historia de Japón tuvo lugar del año 794 al 1185, casi trescientos años que son imposibles abarcar en un único artículo. Los documentos y obras que han llegado a nuestros días que nos permiten conocer algo de esa etapa estaban redactados e ilustrados, en su mayoría, por cortesanos residentes en la capital Heian-kyo (actual Kioto). Por esta razón es difícil saber cómo vivía la sociedad en su conjunto, pues sólo conocemos el punto de vista de la clase más privilegiada y menos numerosa. Destaca especialmente la labor de las mujeres de la corte ya que, dado que los hombres redactaban sobre todo tratados políticos, ellas se ocuparon más de la literatura, la narrativa y la poesía. Por esa razón las artistas más famosos del Periodo Heian son mujeres, como Murasaki Shikibu, que pasó a la historia por su célebre Novela de Genji.

No debemos olvidar que se trata de un periodo de luz en el que, gracias a la influencia del budismo, los cortesanos admiraban y se extasiaban con la belleza. Su filosofía y pensamiento les impulsaba a una vida reflexiva y culta. Era además una sociedad muy jerarquizada y protocolaria en la que el Emperador estaba siempre por encima de los demás, siempre; por ese motivo los techos eran bajos, pues hubo muchos emperadores niños y nadie podía quedar por encima de ellos, así que, ¿qué necesidad había de techos altos? El palacio imperial se situaba al norte de la ciudad, por lo que simbólicamente estaba en un nivel superior desde el cual el Hijo del cielo observaba a sus súbditos. Las ropas de los cortesanos eran ostentosas y pesadas, pues aunque cultivaban la mente, la mayoría no cultivaba el cuerpo, tendían a moverse poco y sus desplazamientos solían ser en palanquín así que no precisaban de un vestuario cómodo.

Sin duda esta refinada aristocracia era un terreno difícil en el que sobrevivir y mantener la posición. Los conflictos diplomáticos, los romances clandestinos, los desamores, los malentendidos y las rencillas entre las familias de alto rango estaban a la orden del día. Por lo que conservar el estatus era harto complicado; aunque pareciera un jardín bello y poético, en realidad era un rosal lleno de espinas. Como reflexión, te invito a pensar en cómo era Europa en aquella época. Llegarás a la conclusión de que sin duda Japón era entonces una de las sociedades más avanzadas del mundo, sino la que más.

No divagaré más sobre esté punto e iré al grano.

¿Quiénes son los Onmyoji?


A veces lo veréis escrito “Onmyōji” u “Onmyouji”, pero por simplicar he optado por “Onmyoji”. Podrían definirse como unos sacerdotes budistas al servicio del Emperador y del gobierno que ocupaban un importante puesto en la corte y sus funciones eran muy valoradas. “Onmyoji” significa “maestro del yin-yang”. Eran astrónomos y estudiosos de la naturaleza y, gracias a sus conocimientos, hacían predicciones y adivinaciones. Además se le atribuían otros poderes, como realizar exorcismos.En los siglos V y VI los principios del yin-yang y de los cinco elementos llegaron a Japón a través de Corea con el budismo. Con el paso del tiempo, estas creencias se mezclaron con el shintoismo, el feng shui y la medicina jukondo. Los Onmyoji alcanzaron tal importancia durante el Periodo Heian que el devenir de la corte y las decisiones más importantes del Emperador y los cortesanos dependían de sus consejos; pues ellos sabían cómo mantener satisfechos a los ancestros y a los demonios a raya.

Abe no Seimei

El Onmyoji más famoso fue Abe no Seimei, su figura se equipara con la de Merlín en Europa y es un importante personaje en el folclore japonés. Tuvo una vida larga y saludable y sus poderes místicos son atribuidos a la creencia de que su madre era un espíritu kitsune. ¿Un espíritu kitsune? Si no sabes de qué te hablo, visita esta entrada sobre el kitsune. Tras su muerte, el Emperador ordenó construir una estatua en su honor en Kioto. Seimei aparece como fuente de inspiración en libros, manga y películas.

Sus datos biográficos están bien registrados y no hay muchas dudas en torno a ellos; sin embargo, una vez fallecido, los mitos y las leyendas comenzaron a crecer convirtiéndolo en un personaje mágico y casi de fantasía. Fue sobre todo durante el Período Edo cuando se escribieron más historias que romantizaron la figura Seimei. Una de esas fábulas cuenta su rivalidad con Ashiya Doman, quien codiciaba el puesto de Seimei en la corte. En una ocasión, Doman intentó avergonzarlo, escondió en una caja quince naranjas y le pidió a Seimei que adivinara el contenido de dicha caja. Seimei respondió que había quince ratas, Doman se rio, pero cuando abrió la caja, comprobó estupefacto y avergonzado que, en efecto, había quince ratas.

En la actualidad

Hoy en día los Onmyoji son sacerdotes que siguen relacionados con lo oculto y el misticismo.

Yumemakura Baku es el autor de una serie de novelas llamadas Onmyoji en las que se basan las películas Onmyoji Onmyoji de las que puedes leer mis reseñas aquí y aquí. También existe un manga realizado por Okano Reiko inspirado en esta novela, y un anime llamado Shounen Onmyoji, que cuenta la vida del nieto de Seimei. Me ha sido imposible leer estos libros, pues no los he encontrado ni en inglés ni en castellano, pero si sabes cómo conseguirlos agradeceré mucho que me avises.


Lo que sí he tenido ocasión de ver las películas Onmyoji y Onmyoji 2, dirigidas por Takita Yojiro. Onmyoji ha sido para mí sumamente inspiradora y me llevó a investigar más acerca de los Onmyoji y el Período Heian; por lo que al crear Shirukuni no me pude resistir a introducir a mis propios Onmyoji adaptados al mundo. También me pareció interesante que la corte de la capital fuera similar a la de entonces. Cuando vi Onmyoji 2 más tarde, me sorprendí al descubrir cómo bebe de los mismos mitos a los que hago referencia en Shirukuni.

Además de la historia y la estética, me sentí encandilada por las brillantes interpretaciones de Ito Hideaki (Minamoto no Hiromasa) y Nomura Mansai (Abe no Seimei), a los que he querido homenajear en el libro. Tanto es así que pronto te traeré reseñas de cada una de estas películas y espero que te animes a verlas porque de verdad, son dos extrañas joyas.

Espero que te haya resultado interesante esta entrada, pues no se sabe mucho de los Onmyoji en occidente y son una parte fundamental de la historia y el folclore japoneses, por lo que conocerlos es conocer una parte trascendente del país nipón.

Recuerda que el inicio de este artículo forma parte de Proyecto Kitsune, ¡anímate y participa! Y no dejes de suscribirte para recibir cada semana un nuevo artículo sobre mitos y fantasía japoneses. Te invito también a dejar un comentario y que me cuentes qué te ha parecido.

Y por último te dejo un regalo para la vista y el oído. Se trata de la actuación de Hanyu Yuzuru, patinador artístico japonés. ¿Y por qué? Bien, este ejercicio, que ganó el mundial del 2015, lleva por nombre “Seimei” y la música está extraída de la banda sonora de la película Onmyoji 2, compuesta por el maravilloso Umebayashi Shigeru. La puesta en escena, la coreografía, el vestuario y la interpretación son un fantástico homenaje a Abe no Seimei y las películas que protagoniza; un ejemplo de lo relevante que es este personaje en la cultura nipona. Después de tantos siglos sigue siendo inspirador. De corazón te recomiendo verlo, porque aunque no te llame el patinaje artístico, es un ejercicio brillante y perfecto. ¡Disfrútalo! Nos vemos la próxima semana.

 

Corrió a toda velocidad desde su casa en el bosque en dirección a la aldea. Una niña había aparecido en mitad de la noche alertándolo y pidiéndole ayuda; al parecer un demonio se había adueñado del cuerpo de uno de los hombres de la aldea, uno de los más fuertes. La niña llegó desesperada, sólo él podía hacer frente a aquel horrible mal que se había adueñado de uno de sus vecinos; pero en realidad el temor de aquella muchacha era que, tras acabar con su primera víctima, el demonio saltara de cuerpo en cuerpo hasta aniquilarlos a todos. Era necesario expulsarlo de allí y devolverlo al lugar al que pertenecía. Llegaron al poblado y casi todo el mundo estaba en sus casas; salvo algunos valientes armados con azadas y garrotes que habían acorralado al pobre campesino poseído. Unos exigían matarlo a voz en grito, otros pedían clemencia y paciencia. Gracias al cielo, el monje acababa de aparecer y sabría que hacer. Cuando lo vio, el hombre dominado por la fuerza demoníaca saltó a un tejado haciendo gala de una fuerza y destreza sobrenaturales. Todos miraron aterrados como brincaba de casa en casa hasta desaparecer en el bosque. 

4 comentarios

  1. Saludos
    ME ha encantado tu artículo. Desconocía por completo los Onmyoji. Hace unos años hice un curso sobre estética china en la que hablábamos de su historia, cultura, arte,… y me lo has recordado al hablar de la importancia que tuvo el introducir conceptos budistas y las guerras internas en palacio.
    Por cierto, lo de los techos bajos genial, pero que dolor de riñones trabajar en palacio jejeje.
    Un saludo y enhorabuena de nuevo, me ha encantado. A ver si normalizo mis tiempos de escritura y me pongo con el Proyecto Kitsune.

    1. Muchísimas gracias por tu comentario. Las influencias de China en este periodo son muy importantes, la verdad.
      Lo de los techos, bueno, aunque eran bajos cabían de pie, jajaja. Eso sí, pasaban mucho rato sentados y haciendo reverencias. En las películas Onmyoji y Onmyoji 2, de las que hablaré en próximas entradas, se ve muy bien reflejada esa sociedad tan aristocrática y protocolaria; así que espero que te animes a leer las reseñas y, por supuesto, a ver las películas.
      Un saludo.

  2. Me parece genial el artículo, el contenido me parece muy interesante y además está muy bien escrito.
    Apenas conozco la mitología japonesa y me encantaría saber más sobre ella por lo que seguiré disfrutando de tus artículos.
    Me han dado ganas también de echarle un ojo a las películas.
    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *