La cortesana y el samurái de Lesley Downer -Adopta una autora-

Hoy te traigo la reseña de La cortesana y el samurái de Lesley Downer, mi autora adoptada de Adopta una autora, puedes leer más de este proyecto en este enlace. También puedes leer la reseña de La última concubina aquí.

La Historia es la clave

La cortesana y el samurái es una novela histórica, si bien pudiera parecer de género romántico, no lo es del todo; pues aunque el amor puede ser importante en algunos momentos, no es el motor que impulsa la trama y desde luego no es prioritario para los personajes que tienen otros problemas más urgentes. Y aunque es una novela histórica, hay que tener en cuenta que Downer se toma ciertas licencias en favor de la narración y siempre lo hace con respeto y cariño por la cultura japonesa.

Empezaré explicando el contexto en el que transcurre la novela para que te vayas ubicando, porque aunque es uno de los episodios más importantes de la historia de Japón, puede ser desconocido para algunos lectores occidentales.

Los hechos transcurren durante la guerra Boshin, una guerra civil que dividió al país en dos, el norte y el sur, los imperialistas y los leales al shogun. Si con la película Goemon (2009) Kiriya Kazuaki, la que hablé en esta entrada, conocíamos el inicio del shogunato de Tokugawa, en esta ocasión vemos el final. Esta dinastía duró más de doscientos cincuenta años y dicha etapa es conocida como Periodo Edo, pues el shogun Tokugawa Ieyasu trasladó la capital a Edo (actual Tokio) desde Kioto. Durante el Periodo Edo Japón permaneció cerrado al mundo y cortó prácticamente todo contacto con el exterior, eliminando toda influencia dejada por los europeos. Durante décadas el resto del mundo vivió importantes cambios: avances científicos y tecnológicos, descubrimientos e inventos de todo tipo. De hecho fueron fuerzas extranjeras las que apremiaron a Japón a abrirse con el Tratado de Kanagawa firmado por el comandante estadounidense Matthew Perry. Entonces los clanes del sur se alzaron contra el shogun y apoyaron al Emperador, hasta entonces recluido en Kioto y que abogaba por la apertura del país. El sur comprendió que el mundo estaba cambiando y que si el país no se adaptaba sería devorado. Este es también el escenario en el que arranca el famoso anime Rouroni Kenshin, en el que también podemos conocer la posterior Revolución Meiji.


La cortesana y el samurái inicia su acción en plena guerra (1863). Hana es la esposa de un samurái, un importante dirigente de la milicia en Edo que ha de partir al frente para luchar por el shogun. Poco a poco, la ciudad se ve ocupada por los sureños que ganan terreno gracias a las armas traídas de occidente por las potencias extranjeras. La casa de Hana es atacada y ella se ve obligada a emprender la huida; sin saber cómo, acaba viviendo en uno de los burdeles más conocidos del Yoshiwara. El Yoshiwara existió y era el barrio de placer de la ciudad de Edo, lleno de prostitutas de todo tipo, de geishas, artistas y sake, mucho sake. Era un lugar en el que los hombres dejaban todo a un lado: sus obligaciones, su familia, su esposa… Se desinhibían y disfrutaban. Aquí deberíamos definir la figura de la oiran (llamada “cortesana” en la novela); se trataba de una prostituta de alto rango que además de vender su cuerpo, era una artista muy refinada. En ocasiones su figura se ha confundido con la de las geishas, las cuales no son prostitutas, como ocurre en la famosa Memorias de una geisha de Arthur Golden. La película Sakuran (2006) de Ninagawa Nika, basada en un manga con el mismo nombre, tiene como protagonista a una oiran. Es un film muy colorista en el que el drama y la comedía se mezclan para dar a conocer el mundo flotante y las mujeres que lo habitaban. Te dejo esta escena para que te hagas una idea de cómo eran estas mujeres, aunque te recomiendo ver la película entera.

Pues bien, sin comerlo ni beberlo Hana pasa a formar parte del llamado “mundo flotante”, un universo misterioso, delicado y resistente al mismo tiempo, que se mantiene impasible y ajeno a lo que ocurre en en el mundo real. El entorno de Hana es violento y desde luego no acaba allí por voluntad propia. Sin embargo, cabe destacar la actitud de otras mujeres con las que se encuentra, mujeres que la apoyan, que la ayudan, la comprenden y la intentan proteger. Son mujeres que se cuidan mutuamente para sobrevivir en un entorno machista que las maltrata, las denigra y las prostituye. El escenario es sin duda muy similar a de la ya mencionada Memorias de una geisha, pero la actitud de las mujeres cercanas a la protagonista es muy diferente. Mientras Sayuri tiene que lidiar con una Hatsumomo envidiosa que intenta destruirla; Hana da con mujeres que se preocupan de ella, como es el caso de Tama y Otsuné. La aparición de una cortesana rival es un hecho puramente anecdótico sin demasiada relevancia. Hana es una mujer fuerte y decidida a la que la experiencia la hace madurar. Y ese carácter valiente lo vemos desde la primera escena cuando solicita ir a luchar como las féminas guerreras que batallan más al norte, quizá una referencia a la famosa Nakano Takeko.

Por otra parte tenemos al Yozo, el samurái. Yozo es uno de los jóvenes japoneses enviados a Europa por el shogun a fin de conocer la cultura occidental, sus armas y sus buques, e intentar ponerse a su altura. A su regreso, Yozo se encuentra con la traición del sur, la guerra y un shogun destituido. Junto a otros valientes samuráis intenta crear una resistencia en el norte. Yozo, pese a ser un personaje de ficción, se ve mezclado con nombres históricos y con acontecimientos que tuvieron lugar.
Ambos, Hana y Yozo, son dos personajes opuestos: el yin y el yang, mujer y hombre; la calma y la guerra; una vive prisionera en una jaula de oro y el otro es libre en un campo de desolación y muerte. Tanto las cortesanas como los samuráis son dos figuras condenadas a desaparecer, son los últimos resquicios de un mundo que agoniza y se esfuerza en vano por dar sus últimos coletazos y conseguir, al menos, un final digno de ser recordado. Y ambos, Yozo y Hana, luchan por adaptarse y sobrevivir. Cada uno libra su propia batalla, bien sea a golpe de fusil o agitando el abanico. Y es que el mundo que conocen se tambalea, su sistema de castas no se sostiene, el espíritu del samurái no podrá encontrar su lugar en el mundo moderno y no sólo ellos, Japón entero tendrá que transformarse para salir adelante y no ser destruido por el impulso de la historia, que avanza sin descanso. Todos estos hechos quedan también reflejados en la película El último samurái (2003) de Edward Zwick, que quizá hayas visto.

Documentación, el trabajo invisible tras La cortesana y el samurái

Al adentrarse en las páginas de La cortesana y el samurái comprobamos que Downer ha hecho un exhaustivo trabajo de investigación y realizado un excelente trabajo acercando las tradiciones y la historia japonesas al lector occidental. Su narración es clara y amena, sin florituras innecesarias y alterna con bastante acierto las escenas sosegadas de Hana con las de acción de Yozo. Sus descripciones, sin ser fatigosas, son elaboradas y nos ayudan a visualizar el Yoshiwara, el mar embravecido y el campo de batalla. Y no sólo a ver esos lugares y a los personajes que se mueven en ellos, también evoca sonidos y aromas que nos transportan.
Aunque nos cuenta la historia en tercera persona, utiliza los puntos de vista de los protagonistas; de manera que descubrimos lo que ellos saben y sienten y conocemos su mundo interno y su evolución con bastante profundidad.
Así que se te gusta conocer hechos históricos a través de narraciones bien elaboradas y personajes entrañables y si te interesa la historia de Japón, La cortesana y el samurái es imprescindible. ¿Lo has leído ya? ¿Te animas a hacerlo? Si lo haces, no dudes en dejar tu comentario y dar tu opinión. Puedes encontrar el libro tanto en papel como en digital. Y por cierto, antes hablé de Nakano Takeko, si quieres saber más de ella y de la guerra Boshin, no te pierdas este fantástico documental. Por mi parte, en unas semanas publicaré otra reseña de otra maravillosa novela de Lesley Downer, La última concubina.

Recuerda que el último párrafo de este artículo forma parte de mi Proyecto Kitsune y si te ha gustado este artículo, ¡suscríbite y comparte!

Sólo le quedaba luchar. Luchar y morir por su señor, por su honor, por su país, la nación que tanto amaba. «Mi sangre bañará la tierra que me vio nacer. No tengo por qué avergonzarme», pensó con determinación. Eran sólo cuarenta, cuarenta mujeres que habían sobrevivido y habían llegado hasta allí, a aquellas frías cuevas en el norte, cerca de la última fortaleza que resistía a los traidores. Todas iban armadas con naginata, el arma que le estaba reservada a las mujeres y que era tan letal como las espadas de los hombres. La muchacha se rascó la nariz llena de suciedad. Sólo tenía diecisiete años. Miró el polvo alzarse en la lejanía: era el enemigo que se acercaba. Eran más numerosos y estaban frescos. Sin embargo ellas contaban con una ventaja: no tenían miedo a morir…

4 comentarios

  1. ¡Hola! He llegado desde el Facebook de Adopta una autora pensando que me iba a encontrar con uno de esos libros que se ambientan en Japón y sin embargo nadan en ideas erróneas. Me ha gustado descubrir tu blog y leer esta entrada donde la que explica fenomenal el contexto eres tú. Me quedo por aquí y tal vez hasta me animeanime con el libro. ¡Un saludo¡

    1. Hola, Kaoru. Muchas gracias por tu comentario. A mí me sorprendió lo bien documentada que está la novela. Si te animas y la lees, no dejes de compartir tu opinión por aquí y así cambiamos impresiones.
      Un saludo.

  2. Definitivamente esta novela también va para mi lista de "Pendientes de leer". Y es que además se ubica en una de mis épocas favoritas de Japón (aparte de la Sengoku). Graciñas por la reseña 😀

    1. Gracias a ti por leerla. Espero que el libro también te guste. En unas semanas publicaré una reseña de La última concubina, que también transcurre en la Guerra Boshin.
      Un saludo.

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