Saludos, nobles samuráis y ronin aventureros, me alegro de veros una semana más en La sombra del kitsune. El jueves pasado, como ya habréis visto, el blog estuvo de fiesta, pero hoy vuelve con una reseña muy especial, la de la serie Mr. Sunshine. Cuando empecé a ver esta producción coreana de Netflix creada por Studio Dragon y Hwa&Dam Pictures, no tenía en mente escribir ninguna reseña después; sino que la elegí al tuntún sin saber nada de ella y sin esperar nada concreto.

Y la sorpresa ha sido grata, muy grata. Tanto que esta serie se ha ganado un lugar muy especial en mi corazón y en mi blog, que inaugura con este post una nueva categoría dedicada a series asiáticas.

Sinopsis de Mr. Sunshine

Podríamos definir Mr. Sunshine como un drama histórico y romántico. No esperes un documental, la productora deja bien claro que, aunque la serie esté basada en hechos reales, los personajes son ficticios. Eso sí, prepara la caja de kleenex; yo no soy muy llorona, pero con Mr. Sunshine he llorado lo que no está escrito. Avisados estáis, que esto es un drama. Me parece importante saber que se trata solo de una temporada, todo queda bien cerrado en estos veinticuatro capítulos; digo que es importante porque soy de esas a las que no les gusta esperar un año para saber cómo sigue la historia. “Pero, ¿qué dices? ¡Si tienes tu saga Shirukuni a medio publicar!”, no cambiemos de tema.

El protagonista de nuestra historia es Choi Yu-jin, un niño hijo de una familia de esclavos. En 1871, durante la expedición de Estados Unidos a Corea, los amos de la familia de Yu-jin matan a los padres del niño y este huye. Dramón. Se pone a salvo de los cazadores de esclavos y llega a la casa de un arisco alfarero, el cual convence a un misionero americano de que se lleve al niño de polizón en un barco. Finalmente, el pequeño Yu-jin llega a Estados Unidos y el misionero lo cría como si fuera su hijo. En este nuevo mundo, Yu-jin adopta un nuevo nombre: Eugene (que fonéticamente suena similar a Yu-jin) Choi y acaba convirtiéndose en capitán de marines del ejército de los Estados Unidos. Casi nada.

A la par, vamos viendo el origen de otros protagonistas y como se va gestando la futura crisis que debilitará a la dinastía Joseon. Los japoneses mueven sus hilos y provocan asesinatos para, poco a poco, ganar influencia industrial y económica sobre el pequeño país. Rusia y Estados Unidos tampoco se están quietos y quieren ser intermediarios entre Corea y el resto del mundo. En este escenario, mientras vemos a un joven Yu-jin viajando a Estados Unidos; conocemos a un matrimonio de aristócratas que luchan por proteger Joseon de las invasiones extranjeras y que son asesinados por un traidor pro-japonés. Esta pareja tiene un bebé, una niña llamada Go Ae-sin. Al crecer, la joven Ae-sin siente el impuso de luchar por su patria y consigue que su abuelo le permita formarse como francotiradora. Tenemos a una dama noble poco convencional: culta, inteligente, independiente y toda una luchadora.

También tenemos a otros tres personajes muy interesantes, cuyos pasados están relacionados con los de Eugene y Ae-sin, pero tampoco quiero enrollarme demasiado en este apartado. Lo importante es que, al crecer, Eugene es destinado a Corea y es el cónsul en funciones. Esto le genera cierta confusión, pues los habitantes de Joseon (nombre de la dinastía regente y nombre que se le daba entonces a Corea) lo consideran americano y los americanos lo consideran coreano. Aunque él en todo momento dice ser estadounidense y guarda un profundo resentimiento hacia Joseon y la familia que asesinó a sus padres. Y por supuesto, conoce a Ae-sin… ¿cómo la conoce? Bueno, pues sus superiores y los líderes guerrilleros encomiendan a ambos asesinar a la misma persona. Curioso encuentro, ¿no? Inevitablemente y como es de esperar, se enamoran. Eso sí, no esperéis pasteleo, ni besos ni escenas eróticas porque de eso no hay nada. Me he pasado toda la serie diciendo “pero, por favor, ¡un beso ni que sea!”.

Mientras tiene lugar el romance y las ansias de venganza. Las cosas se complican para Joseon, los japoneses van ganando influencia y el rey, poco a poco, va cediendo. Los traidores proliferan y la violencia crece en las calles, solo la Armada Virtuosa, de la que Ae-sin forma parte, lucha por poner freno a la invasión. Estados Unidos juega una baza más diplomática que invasiva y Rusia pasa a un segundo plano cuando pierde la guerra frente a Japón. Lo demás es Historia… Y bueno, que es posible que le cojáis tirria a los japoneses viendo esta serie, después de todo, la Historia es la que es y es narrada por las víctimas de una invasión, no van a decir nada bueno de sus conquistadores, y es normal.

Personajes

Aunque aquí me limite a hablar de los cinco protagonistas (puede que en el futuro amplie a más), he de decir que todos los actores y actrices están fantásticos, TODOS. Hasta el niño secundario que tiene dos frases, ese también está estupendo. Y no solo eso, me ha gustado especialmente el hecho de que la historia sea de todos, es decir, los secundarios también mueven sus cartas y sus hilos; sus acciones tienen peso y calado en la trama que afecta a los protagonistas.

Eugene Choi

Lee Byung Hun interpreta al capitán estadounidense y es posible que lo hayas visto en G. I. Joe: Rise of Cobra o Red 2. Eugene es un hombre que en todo momento intenta hacer lo correcto para su país y para aquellos a los que estima. El conflicto interno llegará cuando se enamore de una aristócrata coreana y se encariñe con los habitantes de Joseon, cuando él, en el fondo, como ya hemos visto, también alberga rencor por el país que lo maltrató siendo niño.

Es un hombre bastante serio y un tanto oscuro, pero aparece acompañado de personajes que le hacen brillar y que nos arrancarán más de una sonrisa. Está Kyle, su superior en el ejército, el traductor que le asignan y Do-mi, un niño que se pone a su servicio.

Suele ir vestido con uniforme militar, y es que el vestuario en esta serie tiene una intención. Ir siempre así vestido es una forma de recordarnos que es un extranjero en su propia tierra y que es fiel a la nación que lo cogió.

Ae-sin

De ella también hemos hablado en el apartado anterior, pero siempre hay cosas que decir sobre Ae-sin. Es interpretada por Kim Tae-ri, una joven actriz que se dio a conocer con la película La Doncella. Como ves, no han escatimado a la hora de contratar actores de nivel.

Ae-sin es una noble guerrillera que se enamora cuando no tiene tiempo para ello, que rechaza aquello para lo que está predestinada y hace lo posible por romper su matrimonio con Kim Hui-seong, el joven hijo de una familia adinerada. Si Eugene se declara estadounidense hasta la médula, ella no estará dispuesta a abandonar Joseon, no mientras el país no esté en paz. Los personajes que la acompañan son dos criados ancianos: un hombre que cuida del hogar y la mujer que crió a Ae-sin. Sin duda, ambos personajes, suponen un punto de ternura en una mujer que suele mostrarse fría y distante.

Casi siempre aparece con vestidos tradicionales coreanos, queda así claro su origen y aquello que defiende, su tradición y su cultura. Tan solo cambia de vestuario cuando entrena en las montañas y cuando ejerce como francotiradora, que se viste con ropas masculinas occidentales.

Goo Dong-mae

Goo Dong-mae es también conocido como Ishida Sho (sí, un nombre muy japonés). Si pensabas que Eugene es el único que tuvo que huir de Joseon siendo niño te equivocas. Goo Dong-mae es el hijo de una familia de carniceros (lo cual en aquel momento y en aquel lugar era lo peor de lo peor, unos parias, vaya). Los padres de Goo Dong-mae sufren un destino similar a los de Eugene. En esta ocasión, el niño desamparado cuenta con la ayuda de una Ae-sin niña que lo refugia en su palanquín y le facilita la huida.

Goo Dong-mae llega a Japón y es adoptado por una organización llamada Musin (dicha organización existió, pero con otro nombre), la cual aboga por una vuelta a los valores tradicionales de los samuráis, como el uso de la katana. Su estructura y funcionamiento es similar a la de una mafia o la Yakuza. En Japón es educado y entrenado en las técnicas de lucha propias de los samuráis, por lo que su manera de pelear, su actitud, su manera de andar… todo recuerda a un samurái. En este sentido, un diez en interpretación y dirección. Goo Dong-mae (llamado Ishida Sho por sus compañeros japoneses) regresa a Joseon y controla una de las zonas de la ciudad.

Con todo, este personaje me ha resultado confuso en algunos aspectos. Está enamorado de Ae-sin pero tiene una forma muy peculiar de mostrar ese amor. Por otra parte, en los primeros capítulos hubo quejas de los espectadores hacia él, y es que el público surcoreano no veía con buenos ojos que un pro-japonés estuviera tan romantizado, por lo que Goo Dong-mae sufre un ligero cambio y se oscurece a medida que avanza la serie. Suele ir acompañado de sus leales secuaces y vive con una joven muda que lee el tarot. Siempre lleva kimono y hakama, y, por su puesto, las dos espadas propias de un samurai.

Es interpretado por el actor Yoo Yeon-seok, al que quizá lo hayas visto debutando en Oldboy.

Kudo Hina

Kim Min-jung interpreta a la adinerada dueña de un hotel de estilo occidental. Resulta extraño que una mujer en aquel contexto fuera una empresaria de éxito, pero pronto conocemos su pasado. Hina es la hija de un diplomático pro-japonés, mezquino e intrigante. Siendo muy joven, la casó con un japonés de avanzada edad que murió en extrañas circunstancias… Tras enviudar Hina hereda el hotel de su esposo y lo administra. Pero hay más, Kudo Hina es el nombre que se vio obligada a adoptar al casarse, su verdadero nombre es Lee Yang-hwa. Su relación con su padre es tensa y llena de resentimiento, además, no escatima en gastos para encontrar a su madre desaparecida años atrás.

Hina es una mujer astuta y poderosa que juega bien sus bazas. Llegado el momento, luchará por proteger Joseon. Lo que más me ha gustado de ella es que no actúa como cabría esperar… Me explico. En su hotel se aloja Eugene Choi y ella se enamora de él; sin embargo, acepta que él quiera a Ae-sin; no se crea una rivalidad entre las dos mujeres, como suele ocurrir en este tipo de relatos, sino que existe comprensión entre ellas y se convierten en aliadas. Por otra parte, tiene una relación de amistad muy bonita con Goo Dong-mae, puede incluso que en el pasado fueran algo más. Cuidan el uno del otro y, la verdad, es de agradecer ver una relación así entre un hombre y una mujer.

Siempre viste con elegantes vestidos de estilo occidental y algún que otro kimono.

Kim Hui-seong

Este encantador personaje está interpretado por el actor Byun Yo-han. Y es que la sonrisa y el carácter de Kim Hui-seong supone un aire fresco ante la seriedad de las personas que lo rodean. Pero, ¿de dónde sale este mozo? Bueno, es el único hijo de la familia más rica de Joseon y, siendo muy joven, su abuelo lo mandó a estudiar a Japón. Pasaron los años y no parecía tener intención de volver, normal, la vida del estudiante no es tan dura y el joven galán entre examen y examen se corría unas buenas juergas.

Pero un día regresó y fue a visitar a su prometida, ¿y quién es su prometida? Tarantarán…. ¡AE-SIN! ¿A que no te lo esperabas? Por supuesto, también se enamora de ella. Pero hay más, y es que el abuelo de Kim Hui-seong fue el responsable de las muertes de los padres de… Tarantaráaa…. ¡EUGENE CHOI! ¿No queríais drama? Pues tomad tres tazas.

Byun Yo-han as
Kim Hui-seong in Mr. Sunshine (Photo Courtesy of Hwa&Dam/Netflix)

El conflicto está servido y Kim Hui-seong es un personaje que se ganará nuestro corazón a base de intentar hacer  lo correcto. Cuando la situación se complique, también luchará por Joseon, pero no con las armas, sino con la palabra. Da un poco de pena ver como, capítulo a capítulo, su encantadora sonrisa se va entristeciendo.

Siempre va vestido con ropas occidentales y se aloja en el hotel de Hina, lo cual supone un contraste con sus padres que visten ropas tradicionales y viven en una casa puramente coreana. Bueno, su padre intenta en vano modernizarse.

Humor en su justa medida

Sí, sí, has leído bien, humor. Y es que el humor es necesario en un drama por dos motivos. El primero: el espectador lo necesita para descargar las tensiones del drama. El segundo: juegan con nuestros sentimientos de mala manera, si un personaje nos arranca una sonrisa se ganará nuestro corazón y desearemos a toda costa que le cosas le vayan bien. Acabo de imaginarme a un grupo de guionistas coreanos esbozando sonrisas malvadas.

Producción de lujo

Esta es sin duda una producción con un presupuesto muy, muy elevado, y es que cada detalle está cuidado con esmero. La fotografía es impresionante; hay imágenes asombrosas y bellas (solo un par de croma-keys un poco cantosos al final, pero se lo perdono); una banda sonora espectacular (especialmente los temas instrumentales; y un vestuario y atrezzo muy bien cuidado, ¿sabéis cuando en una peli de época para que las casas parezcan antiguas se ven viejas y estropeadas? Pues eso no pasa aquí. Tenemos un hotel de hace cien años pero en el que los muebles están en buen estado, no hay manchas de humedad y el papel de la pared está en buenas condiciones. Producción de diez para Mr. Sunshine.

Cisteronormalidad

Alguna pega tendría que tener… Y es que hay cero representación del colectivo LGTBI, así que si buscas personajes no-normativos, no los encontrarás en Mr. Sunshine.

También como pega o punto a señalar, repite el tópico de que, en la pareja protagonista, la actriz sea veinte años más joven que su compañero. Esto en sí no es un defecto gravísimo, pero sí es algo que se da con mucha frecuencia y sobre lo que habría que reflexionar, el hecho de se espere de ellas belleza y juventud y a ellos se les permita llegar a los cincuenta sin problemas.

Y para terminar os dejo esta imagen tan bonita, por desgracia no pertenece a la serie, sino al rodaje.

Y hasta aquí mi reseña de Mr. Sunshine, no esperaba que me quedase tan larga y, con todo, seguro que me dejo cosas en el tintero. Espero que te animes a verla, la tienes disponible en Netflix, y que si lo haces me dejes un comentario. ¡Nos vemos en La sombra del kitsune!

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