Okko, El ciclo del Aire

La sombra del kitsune regresa tras un parón veraniego y lo hace con muchas ganas. Nuevo curso, nueva etapa y nuevos proyectos. Si todo va bien, este otoño saldrá a la venta Shirukuni vol.2 La leyenda de los Tres Brujos y estoy muy emocionada. ¿Qué? ¿Aún no has leído la primera parte, Shirukuni vol.1 El resurgir de la sangre? ¡Aquí tienes un adelanto gratuito, así que no esperes más! Y hay más proyectos que pronto verán la luz, entre ellos un regalito para los suscritores del blog, así que permanece atento.

 

Pero vamos a lo que vamos, el nuevo post. Antes del verano os hablé de la serie de cómic Okko, el cual consta de cinco volúmenes: El ciclo del agua, El ciclo de la tierra, El ciclo del aire, El ciclo del fuego y El ciclo del vacío. Y este es el turno de El ciclo del aire.

Una vez más seguimos al ronin Okko y a sus compañeros: el gigante Noburo, el monje borracho Noshin y su joven discípulo Tikku. En sus viajes por el imperio de Pajan, llegan al castillo de una vieja conocida de Okko. La hija de la anfitriona padece alguna extraña enfermedad, ha perdido el habla y las energías y Okko y sus amigos harán lo posible por ayudarla, pues parece que un fantasma se ha adueñado de la voluntad y de las fuerzas de la joven.

Sin embargo, ese espíritu no será el único al que Okko deberá enfrentarse, pues aparecerán fantasmas de su pasado: el primero, un joven cuyo padre fue asesinado por Okko años atrás, Okko no recuerda ni al muchacho ni al padre, pero el hijo sí recuerda; el segundo, un extraño samurái llamado Kubban que se mueve dentro de un bunraku (una especie de marioneta). El aspecto de este contrincante es cuanto menos perturbador e intimidante y su objetivo no es Okko, sino no Noburo, pues es un cazador de demonios y desea sumar la máscara roja de Noburo a su colección. Este punto es interesante, pues se confirma la naturaleza no-humana de Noburo. Okko, por supuesto, no va a permitir que su amigo sea asesinado y se enfrenta Kubban.

Esta entrega, sin duda, está a la altura de las anteriores y resulta especialmente interesante, pues profundiza más en el pasado de Okko en un punto en el que ya le hemos cogido cariño; quizá de haber tenido esta información al principio, hubiera resultado menos interesante. En este sentido, la información a lo largo de la serie está muy bien dosificada.

Pero no nos engañemos, el hecho de que haya más información no hace que disminuya la intriga y la acción. Seguimos contando con trepidantes escenas de lucha perfectamente ilustradas en las que el movimiento queda muy bien dibujado. También contaremos con una buena pincelada de misterio y alguna que otra sorpresa.

Y no quiero decir más porque no quiero revelar información importante de la trama, pero si buscas un cómic de katana y brujería, Okko es tu saga y desde La sombra del kitsune te la recomiendo encarecidamente. Eso sí, te aconsejo leerlos en orden, pues aunque parezcan historias independientes, hay un sutil hilo conductor entre ellas y una continuidad que conviene respetar. 

Y permanece atengo al blog, pronto publicaré la reseña de Okko, El ciclo del Fuego y Okko, El ciclo del vacío

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