Onmyoji 2, fantaseando con los mitos

Esta semana os traigo la reseña de Onmyoji 2 de Takita Yojiro, segunda parte de Onmyoji, cuya crítica puedes leer aquí. Aunque es una segunda parte, no es una secuela en el sentido estricto, ya que podemos ver las dos películas por separado y no guardan mucha relación la una con la otra salvo por los protagonistas; en la primera parte, Seimei y Hiromasa se hacen amigos y en esta ocasión ya existe ese vínculo. Además se trata de la adaptación de una serie de novelas que no he podido encontrar y leer, por lo que no puedo valorarlas como adaptación, sólo como obras cinematográficas.

 

Rescatando los mitos

Si al decirte “Onmyoji” no tienes ni idea de lo que te estoy hablando, te aconsejo que le eches un ojo a esta entrada para entender qué es un Onmyoji y el contexto histórico en el que se desarrolla esta historia. Onmyoji 2 es una película de fantasía en la que personajes históricos se mezclan con mitos de la religión shintoista. Dos de los mitos más famosos protagonizados por divinidades niponas juegan un papel importante en film y, aunque son dos leyendas diferenciadas, se juntan para crear una nueva historia. Esos mitos son el de “La cueva de Amaterasu” y el de “El dragón Orochi”. Del primero hablo en esta entrada, pero resumiendo mucho, Amaterasu se encerró en una cueva y el mundo se llenó de tinieblas, hasta que la diosa Ame-no-Uzume bailó y logró hacerla salir. El otro mito cuenta como Susano-wo, el dios de la guerra, mató al dragón de ocho cabezas y ocho colas, Orochi, y de una de las colas extrajo una extraña espada. Permíteme que haga un inciso, conozco estos mitos desde hace tiempo y, especialmente el primero, cobró mucha importancia a la hora de escribir Shirukuni. Cuando empecé con la escritura había visto Onmyoji. Imagina mi sorpresa cuando al ver Onmyoji 2 me encuentro de nuevo con la cueva de Amaterasu. Es por este motivo por lo que estas películas me son tan queridas, pues bebemos de las mismas fuentes. Y todo sea dicho, aunque no seas conocedor de la mitología shintoísta, puedes disfrutar igualmente de la película. Además en Onmyoji 2 se hace referencia a hechos históricos reales, como la desaparición del antiguo clan Izumo, siempre tomándose sus licencias a favor de la narración.

 

¿Qué te vas a encontrar y a quiénes?

Haré una explicación breve de quiénes son los personajes que aparecen para que os ubiquéis. Por una parte tenemos a Abe no Seimei (Nomura Mansai), un sacerdote budista dotado de poderes sobrenaturales y de una gran pureza; y por otra parte está Minamoto no Hiromasa (Ito Hideaki), un cortesano artista lleno de sensibilidad, bondad y valor. Ambos son personajes históricos y ya los conocimos en Onmyoji, aunque si en la vida real fueron amigos es algo que desconozco. En esta ocasión tenemos a otros personajes principales, Himiko (Fujada Kyoko), Susa (Ichihara Hayato) y Genkaku (Nakai Kiichi).
El nombre de Himiko aparece en la historia antigua, fue una reina chamán que gobernó Yamataikoku hacia el siglo III, casi mil años antes del Periodo Heian en el que está ambientada la película, por lo que el nombre es sólo un pequeño guiño o tal vez una casualidad. Himiko es la hija de un importante cortesano y ya en la primera escena se nos presenta como una mujer atípica. Es de noche y en la ciudad imperial se lleva a cabo un ritual shintoista para ahuyentar a los demonios, pues como veremos a continuación, un ser malvado está matando a diversas personas. Entonces aparece Himiko con su arco y sus flechas y dispara con gran puntería al retrato de una de las aterradoras criaturas.

Dos cortesanos malintencionados la describen brevemente como “la princesa marimacho” y dicen que ni los demonios querrían estar cerca de ella. Por último, señalan que “el hombre que se enamore de ella ha de ser muy excéntrico”, acto seguido nos encontramos con un Hiromasa que mira pasmado y embelesado a Himiko, admirado por su destreza. En unos segundos dos de los personajes principales han sido magistralmente presentados al espectador, sin apenas decir ni hacer nada. De Himiko sabremos un poco más tarde que tiene el poder innato de curar las heridas, basta con acercar sus manos a la persona o animal lastimado y el daño desaparecerá.Después vemos a Genkoku, un mago curandero que sana a la gente humilde.y vive fuera de la capital, Heainkyo (actual Kioto). Lo vemos como un hombre afable y sereno. Susa, por su parte, es un muchacho pobre que toca el biwa (un instrumento similar al laúd) con maestría. Hiromasa se cruza con él y, gracias a la música, entablan amistad. Después se cruza también con Himiko y pronto descubrirán que hay un secreto que los une.

Y por supuesto, Abe no Seimei, que sigue gastando las mismas bromas a Hiromasa, aunque éste se las toma con mejor humor. Dado que la ciudad está siendo atacada por un demonio, la corte espera que él haga algo al respecto, por lo que inicia una investigación con Hiromasa. Además, el padre de Himiko, preocupado por el comportamiento y temperamento de su hija, le pide que la visite a fin de descubrir se la joven está poseída.Por otra parte, un par de cortesanos aviesos piden ayuda a Genkoku con el fin de desprestigiar a Seimei, pues si el hechicero atrapa al demonio antes que Seimei, el afamado Onmyoji quedará muy mal ante la corte imperial. Genkoku en principio acepta, sin embargo, para asombro de los cortesanos, muestra un gran respeto por Seimei y ambos parecen conocerse. No obstante, pronto descubriremos que Genkoku es un villano, igual que lo fue Douson en la película anterior; pero, a diferencia de Douson, es un villano con unos motivos un poco más convincentes, más que malvado en sí mismo, es un hombre furioso y triste al que el espectador puede llegar a comprender aunque no justifique sus actos. Eso sí, la risa malvada la borda. Si no conoces al gran actor que da vida a Genkoku, Nakai Kiichi, que no es tan conocido en occidente como Sanada Hiroyuki, te recomiendo ver Dororo, aunque ha trabajado en muchísimas otras. La reseña de Dororo puedes leerla en este post.

En realidad los auténticos protagonistas son Himiko, Genkaku y Susa, Seimei y Hiromasa aparecen como testigos y un momento dado sus actos resultan de vital trascendencia, pero Onmyoji 2 es la historia de esos tres personajes.Otros personajes que juegan un papel importante, aunque sean secundarios, son Mitsumushi (Koizumi Eriko), el espíritu mariposa que acompaña a Seimei y Tsukuyomi (Kotegawa Yuko), una mujer que lleva el nombre del Dios Luna.

La historia está contada de manera bastante clara y, salvo algunos flashbacks, no hay saltos en el tiempo y subtramas. Es un cuento de fantasía tranquilo que gana intensidad al final, pues más que primar la acción se da valor a las emociones de los personajes. No olvidemos que viven en la corte Heian y la imagen que tenemos de ella es poética y ensoñadora, por lo que no esperes una película de aventuras trepidante.

 

Efectos especiales, amor y odio

Onmyoji 2 cuenta con el mismo equipo de efectos especiales que trabajó en Onmoji así que encontrarás escenarios similares, croma-keys que buscan realismo y naturalidad, iluminación neutra y látex y polipiel. Sí, polipiel, ¿por qué? No lo sé. El vestuario es perfecto, precioso, esas túnicas, esos sombreros… ¡Impecables! Y Susa ahí con su polipiel. Es sólo un detalle, pero si lo sumamos a las prótesis de látex ochenteras queda un poco cantoso. Aún así, estas cosillas hacen que la película me resulte aún más entrañable.

Onmyoji 2 y su banda sonora evocadora

La banda sonora, igual que la de su precuela, está compuesta por Umebayashi Shigeru. Resulta igual de espiritual, pero quizá tiene pasajes más emotivos e intensos, aunque esto es una apreciación muy personal. Desde luego, sí goza de una mayor presencia, tanto la música diegética (la que forma parte de la propia escena y escuchan los personajes), como la extradiegética (la que sólo oye el espectador). Personalmente, estoy enamorada de esta banda sonora y la he escuchado infinidad de veces, de hecho, suelo tenerla de fondo cuando escribo algunos capítulos de Shirukuni. Y es que son unas melodías que transportan, no sólo a Japón, sino que nos hacen viajar en el tiempo.
Hice mención a ello en el artículo sobre el Periodo Heian y los Onmyoji, pero no puedo resistirme a compartirlo de nuevo. Esta película y su música son sumamente inspiradores, y no sólo en la literatura y el cine, sino también en otras disciplinas como el patinaje artístico. Hanyu Yuzuru ganó en el 2015 en Mundial de Patinaje sobre hielo con esta banda sonora y lo hizo ataviado con un traje similar al de los Onmyoji. Su representación se llamó “Seimei”, todo un homenaje. Espero que lo disfrutes. Con este precioso vídeo doy por cerrada esta serie de artículos sobre los Onmyoji, ¿aunque quién sabe si la volveré a abrir a algún día?

 

 

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Los cielos se oscurecieron y el mar se tiñó de sangre, los dioses estaban furiosos y libraban entre ellos una cruenta batalla sin importarles el devenir de los hombres. La sacerdotisa miró a su amiga, la templada guerrera de mirada penetrante; no necesitaban palabras para saber que estaban de acuerdo, debían hacer algo o los dioses destruirían su mundo. Pero, ¿qué hacer? No podían enfrentarse a ellos, tenían que calmar su ira y hacerles volver al lugar al que pertenecían. Entonces la sacerdotisa recordó un antiguo libro de su biblioteca, un libro de hechizos en el que aparecía descrito un ritual muy antiguo, quizá funcionara, quizá estuviera allí la clave…

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