Mis tres cuentos favoritos de Japón

Todos conocemos La bella duermiente, Caperucita Roja, Pulgarcito, La Sirenita… Y un sinfín de cuentos más, normalmente firmados por Hans Christian Andersen, Los Hermanos Grimm o Perrault. Hemos crecido con estas historias en sus distintas versiones y aún de adultos podemos disfrutarlas. Hoy me gustaría acercaros tres cuentos de hadas japoneses. Si estás familiarizado con la cultura nipona y sus tradiciones, seguramente ya los conozcas; pero si no es así, tal vez te sorprendan.

Ni que decir tiene que esta es una selección personal, ya que tal y como ocurre en occidente, en Japón existen muchos, muchísimos cuentos para grandes y pequeños; historias que han pasado de generación en generación, algunos escritos hace mil años y otros recopilados recientemente. Hoy te hablaré de aquellos que más me han gustado y que incluso aparecen mencionados en mi saga Shirukuni, pero te invito a indagar y descubrir más.

1. El cuento del cortador de bambú

Conocía este cuento desde hace tiempo, aunque gracias a una reedición de Chidori pude leer el texto completo y es una maravilla. Es un relato  que data del s. X y es considerada la primera obra de ficción japonesa escrita.

En la provincia de Okina, un hombre encontró una niña. La pequeña, escondida dentro de una caña de bambú, resplandecía y era tan diminuta que cabía en la palma de la mano. El anciano y su esposa adoptaron a la niña, la criaron con mucho amor y cariño y le pusieron por nombre Kaguya.

Kaguya se convirtió pronto en una joven de inaudita belleza y encanto, por lo que muchos pretendieron desposar a la princesa. Sin embargo, ella rechazaba a todos sus pretendientes y les imponía duras pruebas imposibles de realizar. Incluso el Emperador se dejó cautivar por su afamada hermosura. A ojos de los demás, Kaguya parece una muchacha caprichosa que desea causar daño a los que la aman, pero tras sus constantes rechazos, se esconde la verdad sobre su origen. Kaguya, la princesa que llegó de la luna, algún día será llamada y deberá regresar a su hogar con los suyos…

Hace un par de años el Estudio Ghibli nos brindó su propia versión, una delicia.

2. Tanabata, los amantes de las estrellas

Estamos ante una de las leyendas más conocidas entre los japoneses, incluso cuenta con su propia celebración anual. Este relato de origen chino narra la historia de Orihime, la hija del Rey Celestial, y Hikoboshi, un joven pastor.

Orihime era la princesa tejedora encargada de preparar los trajes para todos los dioses. Tanto trabajaba, que no tenía tiempo de charlar con nadie ni de encontrar a alguien de quien enamorarse. Su padre, preocupado por ella, le presentó a Hikoboshi, un pastor que vivía al otro lado del río Amanogawa (nombre dado a la vía láctea). La pareja se enamoró y se casaron. Tan felices eran pasando el tiempo juntos que Orihime descuidó sus tareas. El Rey Celestial se enfadó y separó a la pareja, dejando a cada uno a un lado del río. Las lágrimas de su hija lo conmovieron, por lo que decidió permitirles estar juntos el séptimo día del séptimo mes. Esa noche, las urracas (o grullas, depende de la versión) tienden un puente con sus alas y los amantes pueden reencontrarse. Es importante que esa noche no llueva, pues si eso sucede, las aves no acudirán.

El 7 de julio tiene lugar una de las celebraciones más antiguas de Japón, pues las estrellas Vega (Orihime) y Altair (Hikoboshi) se unen en el cielo.

3. Momotaro

Al igual que Kaguya, Momotaro es un bebé de origen extraño adoptado por una pareja de ancianos. En esta ocasión, una mujer mayor encuentra un enorme melocotón (momo) en el río. Sorprendida, lo coge y lo lleva a casa para mostrárselo a su esposo. La pareja decide cortarlo y entonces encuentran a un niño dentro.

El niño se convierte en un joven valiente y aventurero y viaja a Onigashima (la isla de los demonios). Los demonios han estado haciendo de las suyas molestando a los habitantes de la zona, por lo que Momotaro decide hacerles frente y recuperar el tesoro que los monstruos custodian. Por el camino, se cruza con varios animales y, gracias a la generosidad que el niño muestra hacia ellos, se unen a él y lo ayudan. Estos animales son un perro, un mono y un faisán. Juntos, recuperan en  tesoro y vencen a los demonios que cesan en sus fechorías.

Momotaro es un personaje muy popular y aparece en varios anime como Doraemon, Detective Conan o Shin Chan.

Tenemos la suerte de poder encontrar estos cuentos en libros editados en nuestro idioma. Chidori cuenta preciosas ediciones de El cortador de bambú y El romance de la vía láctea. Satori, por su parte, un recopilatorio maravilloso llamado Cuentos de hadas japoneses donde podrás encontrar esos relatos y muchos más. Si quieres saber más de estas editoriales, te invito a pasarte por este post.

Espero que te haya gustado este artículo, si es así, no dudes en dejarme un comentario. Y, ¿conoces algún otro cuento japonés? ¿Te animas a contárnoslo?

5 comentarios

  1. Desconocía estos cuentos, pero ya estoy deseando leerlos. Gracias por enseñarme un poquito más sobre cultura japonesa! Por cierto, son aptos para niños/as?

    1. ¡Hola! En mi opinión, sí lo son. Momotaro le encanta a mi hija, no doy con una edición en castellano así que terminaré por hacerle yo uno. Orihime y Hikoboshi es un clásico cuento de amor y princesas. El contador de bambú también puede contarse a niños, aunque el texto original es un poco extenso para ellos y tendría que adaptarse acorde a la edad. Un saludo y gracias por tu comentario.

      1. Bueno, de momento, he comprado “Cuentos de hadas japoneses”… para mí! Cuando lo lea ya veré si puedo compartirlo con las niñas (no son mis hijas, pero casi). Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *