Monstruos japoneses: 7 yokai femeninos

Continuamos con esta serie de post dedicados a los monstruos japoneses. Esta semana nos centramos en yokai de aspecto femenino, algunos son el resultado de un gran pecado, otros sufren un injusto destino y todos resultan espeluznantes. No es la primera vez que hablamos de yokai femeninos, sin duda el más popular es el kitsune, al que le dediqué todo este post. También el post Monstruos japoneses: yokai acuáticos hablamos del ningyo y la nureonna.

1. Futakuchi-onna, ¿tienes hambre?

Este yokai es una criatura vengativa que castiga a su víctima (siempre una mujer) por su tacañería o por comer poco. Una boca aparece en la nuca de la mujer disimulada entre los cabellos, esta boca, que goza de voluntad propia, obliga a la dueña a comer constante y la tortura psicológicamente. Esta extraña criatura, a veces tiene la forma de una boca normal, pero otras veces se muestra con un aspecto más siniestro. Además tiene el poder de mover los cabellos de la mujer como si de tentáculos se tratara, para que le proporcionen alimento.

Es posible que convivas con una Futakuchi-onna y no te hayas dado cuenta, pues disimula bien su condición hasta que es demasiado tarde. Y es que puede ser un yokai muy peligroso que manipula a la víctima hasta el punto de hacerle cometer todo tipo de actos atroces. Así que vigila bien tu nevera y si desaparece más comida de lo normal, sospecha.

2. Ohaguro-bettari, una dulce sonrisa

Para entender el origen de este yokai, primero debemos explicar qué es el “ohaguro”. Se trata de una técnica practicada durante el Japón feudal, iniciada a finales del Periodo Heian y abandonada en la Restauración Meiji. Consistía en tintarse lo dientes de negro con una mezcla de vinagre y láminas de hierro. Principalmente lo hacían las mujeres casadas con aristócratas, samuráis, cortesanas y geishas, y era todo un símbolo de madurez y belleza.

Este yokai es quizá el más inofensivo de esta lista, así que a pesar de su espeluznante aspecto, no es peligroso. Tiene forma de hermosa mujer, viste un kimono nupcial y en su rostro esboza una gran sonrisa negra; no tiene más rasgos faciales, ni ojos, ni nariz. Se considera que es una mujer obsesionada con casarse y que no lo logró (hay que tener en cuenta lo importante que era en el Japón feudal que una mujer cumpliera con sus roles de esposa y madre). Se la suele ver por las noches cerca de los templos, sonriendo a los hombres que se sienten atraídos por su figura.

3. Rokurokubi, pierde la cabeza

A este yokai no lo vemos venir, incluso nosotros (más bien nosotras) podemos ser uno sin saberlo. Por el día, una mujer normal, por la noche, un horrible monstruo con el cuello tan largo como el de una serpiente, que asusta y devora a los humanos. Como si de un hombre-lobo se tratara, durante el día, el rokurokubi no recuerda nada de lo ocurrido la noche anterior.

En ocasiones, incluso, cambian su rostro y se muestran como terribles demonios, para asustar aún más a sus pobres víctimas; y otros pueden separar del todo su cabeza del cuerpo.

4. Yuki-onna, la dama de las nieves

Este es sin duda uno de los yokai más conocidos dentro del folclore japonés, siendo protagonista de numerosas leyendas. A grandes rasgos, Yuki-onna, personifica una tormenta de nieve. Se la describe como una mujer alta y hermosa, de negros cabellos y una mirada terrible que hiela la sangre. A veces aparece desnuda y tendida en la nieve. Su cuerpo, pálido y casi translúcido, recuerda al de los yurei (fantasmas).

Yuki-onna es realmente peligrosa y ha provocado grandes matanzas, dejando a su paso decenas de cadáveres congelados; llega a entrar en las casas helando todo a su paso. Si te pilla una tormenta de nieve, huye si ves si figura aparecer, pues intentará retenerte y matarte de diversas formas. Uno de sus métodos es uno de los más utilizados por varias mujeres sobrenaturales de Japón: entregarte un bebé.

5. Kuchisake Onna, ¿soy hermosa?

Cuenta la leyenda que un samurái se casó con una hermosa joven, tan hermosa que era pretendida por muchos hombres. Por desgracia, el celoso esposo descubrió que su esposa le había sido infiel y, en un arranque de ira, le cortó la boca lado a lado mientras le gritaba: “¿Eres hermosa ahora?”. La joven falleció por la brutal herida y se convirtió en un yokai vengativo y furioso.

Camina con la mitad del rostro cubierto y para por la calle a hombres jóvenes, entonces les pregunta: “¿soy hermosa?”. Si la respuesta es afirmativa, Kuchisake Onna mostrará su rostro y repetirá la pregunta: “¿soy hermosa?”. Las consecuencias de si dices “sí” o “no” varían según las fuentes; en una situación te cortaría la boca con unas tijeras para que comprendas su dolor (difícil sobrevivir a eso) y en la otra te mataría. Así lo mismo te da, por lo que te recomiendo que intentes despistarla preguntando “¿y yo, soy hermoso?”. Eso dejará al yokai desconcertado y te permitirá huir. Aunque mejor estar atento, pues si ante la primera pregunta respondes: “lo siento, tengo prisa”, el yokai te dejará en paz. Existen un par de versiones cinematográficas, prometen ser terroríficas.

6. Jorogumo, ¡puta araña!

Este es un yokai bastante importante para mí, ya que mi aracnofobia (prácticamente superada) me animó a sacarlo en Shirukuni. Jorogumo significa “novia araña” o “puta araña” y, la verdad, viendo el tamaño de esta criatura, me inclino más por la segunda acepción. Este yokai puede adoptar la forma de una joven y hermosa mujer que atrae a los muchachos incautos hasta su guarida (suele vivir en cabañas o cuevas) y se los come.

Sus telarañas son muy peligrosas y sus venenos te harán perder el sentido poco a poco, para mantenerte con vida mientras te saborea. Puede mantener el control del resto de arañas, así que no te fíes de ninguna y desde luego no te metas con ninguna mujer en una cueva, por muy hermosa que esta sea; es mejor ir al cine o a un hotel.

7. Teke-teke, yokai femenino moderno

Su nombre puede resultar gracioso, pero en realidad este yokai moderno tiene un trágico origen. Una adolescente, víctima del acoso escolar, acabó siendo atropellada por un tren a causa de una broma cruel de sus compañeras. Su cuerpo acabó partido por la mitad, así que vemos solo un tronco impulsado por sus brazos y arrastrando una guadaña. Al moverse hace el ruido característico que le da nombre: teke-teke.

Se cree que por las noches transita las estaciones de tren segando las vidas de los bromistas, aunque también puede cobrarse la vida de personas inocentes. Esta leyenda urbana ha sido llevada al cine, si eres amante del género de terror, puede resultarte interesante.

Y hasta aquí esta segunda entrega de Monstruos japoneses. Espero que te haya gustado, si ha sido así, comparte y déjame un comentario. Gracias por leer y hasta la próxima semana.

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