No es la primera vez que hablamos de Amaterasu (también llamada Amaterasu okami y Amaterasu O-Mikami). Apareció en mi Abecedario del Japón Fantástico y en el artículo de Izanami e Inazagi, padres de la creación. Y la verdad es que se merece su propia entrada, ¿por qué? En primer lugar porque es una de las divinidades shintoistas más importantes, incluso la más venerada en Japón; y en segundo lugar, por su figura e historia ha influido en mi obra, tanto que aparece en la portada de Shirukuni vol. 1 El resurgir de la sangre.

En efecto, esta portada hace referencia a un mito shintoista protagonizado por Amaterasu y del que hago mención en el libro. Pero vamos por partes.

Origen

Como vimos en el artículo de Izanami e Izanagi, Amaterasu nació del dios Izanagi, pero, ¿en qué circunstancias? Tras su fracaso intentando rescatar a la difunta Izanami del Yomi (el reino de Ultratumba), Izanagi se bañó con el fin de purificarse. Durante el ritual, el dios dio a luz a tres hijos: Susanowo, que nació de la nariz, Tsukuyomi que nació del ojo derecho y Amaterasu, que brotó del izquierdo. Eran los primeros hijos que engendraba sin su esposa Izanami y, a su juicio, eran los tres hijos más hermosos y radiantes que había tenido, especialmente Amaterasu.

Amaterasu vivió en el Altiplano celestial como diosa Sol, junto a su hermano y esposo, Tsukuyomi, el dios de la noche y la luna. Hasta que un día Tsukuyomi mató a Uke-Mochi, la diosa de los alimentos. Dicho incidente, del que hablaremos con más detalle en un artículo dedicado a Tsukuyomi, disgustó a Amaterasu y se divorció de su esposo. Desde aquel momento, el sol y la luna están separados.

El mito de la cueva de Amaterasu

Aquella no fue la única vez que Amaterasu se enfadó con sus hermanos, la anécdota más famosa tuvo su origen en una disputa con Susanowo. Él no estaba conforme con el reparto que Izanagi hizo cuando los tres hermanos nacieron, mientras que Amaterasu y Tsukuyomi reinaban en el cielo; Susanowo fue nombrado dios de los mares y las tormentas. Así que, furioso, se dedicó a destrozar los templos de Amaterasu y a llenarnos de excrementos; para colmó, mató al caballo celestial y lo arrojó contra las doncellas de Amaterasu, que estaba tejiendo. Los telares se rompieron y las astillas se clavaron en los torsos de las doncellas acabando con sus vidas. Imagina la reacción de Amaterasu ante tal espectáculo. Otra quizá le habría dado un escarmiento a su hermano; pero ella se ofendió tanto, que prefirió encerrarse en Ama-no-Iwato (la cueva celestial). Ante la ausencia de Amaterasu, el mundo se llenó de sombras y de espíritus malignos. El resto de dioses debía hacer algo para solucionarlo.

Fueron a la entrada de la cueva, que permanecía cerrada, y rogaron a Amaterasu que saliera, pero ella se negó. Entonces, el dios de la inteligencia, Omoikane, tuvo una idea. Colocó un espejo en la entrada de la cueva y propuso montar una fiesta. La música y los cánticos comenzaron a sonar y la diosa de la danza y la fertilidad bailó sobre un barril. Al girar, la túnica se levantaba mostrando sus pechos y los dioses se reían con gran estruendo. Se dice que este es el origen de la sagrada danza Kagura, la cual puedes ver en este vídeo.

Amaterasu sintió curiosidad ante tal algarabía, se asomó y preguntó “¿qué sucede?”; el dios que estaba más cerca le respondió “hay una diosa nueva de gran belleza”. Amaterasu no pudo resistirse al saber que había una nueva divinidad que podría reemplazarla. Salió y se vio reflejada en un espejo, nunca antes había visto su rostro y se quedó tan sorprendida que los dioses pudieron cerrar la cueva impidiendo que Amaterasu volviera a entrar.

Pese a todo, la diosa sol seguía enfadada y Susanowo fue expulsado del Altiplano celestial. Al fin, se reconciliaron cuando él le regaló la espada Kusanagi-no-Tsurugi, Susanowo regresó y Amaterasu volvió a brillar en el cielo.

Culto al sol

Amaterasu es considerada una diosa de carácter amable y compasiva con quienes la adoran. Esta actitud maternal viene además porque, según los preceptos del shintoismo, es ancestro de todos los emperadores de Japón, por lo que podría decirse que es la madre del imperio y deidad suprema en el país.

Se cree que su espejo sagrado Yata no Kagami se guarda en en santuario Naiku, en Ise, como uno de los tesoros imperiales.

Y quizá hayas visto a las miko en los santuarios shintoistas, como las del vídeo de un poco más arriba. Son sacerdotisas que sirven en los templos y, aunque dichos santuarios pueden estar consagrados a otras divinidades. En Shirukuni, las miko son servidoras de Amaterasu; y las kuro-miko, son las sacerdotisas oscuras, sirven a Izanami, la diosa de la muerte.

Cultura popular

Amaterasu ha aparecido en literatura, cine, videojuegos, como Okami, o anime, como Naruto, en este blog hablamos de su aparición de la película Onmyoji 2, cuya reseña puedes leer aquí.

Espero que te haya gustado este post, gracias por leer. Pronto te traeré un nuevo artículo sobre mitología nipona, suscríbete para no perderte ninguna entrada. Y si quieres conocer a otras divinidades shintoistas, no te pierdas la entrada de Tsukuyomi, el dios de la noche y de la luna.

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