Cuando nos acercamos a Japón, a sus historias y su folclore, nos encontramos con una serie de personajes arquetipos que se repiten en infinidad de historias y, de querer lanzarnos a narrar nuestro propio relato ambientado en Japón, puede ser muy útiles conocerlos y estar familiarizados con ellos. Esta semana te presento cinco de esos personajes, pero te aseguro que habrá más entregas, pues es imposible meterlos a todos en un solo post.

1. Samurái

Quizá el icono por excelencia cuyo apogeo tuvo lugar entre los siglos XIV y XIX. La figura japonesa más romantizada que nos ha dado la historia. Los samuráis eran militares, guerreros que luchaban hasta la muerte por su señor, pues lo más valioso era el honor. Por supuesto, cada samurái era distinto y tendría su propio carácter, pero sin duda hay una serie de características que definen al samurái clásico que vamos con más frecuencia en el cine y en la literatura. Quizá hayas oído hablar del Bushido, el famoso código de conducta del samurái y sus siete preceptos, por los que todo buen samurái debe guiarse: justicia, coraje, benevolencia, cortesía, honestidad, honor y lealtad. En el libro Hagakure (1716) de Yamamoto Tsunetomo, se habla no solo de este código, si no que explica al detalle como debe ser la actitud, el pensamiento, el espíritu y la vida de un recto samurái.

Hay infinidad de obras clásicas y modernas donde nos encontramos al clásico samurái, como Los leales 47 ronin (1941) de Chusingura Genroku, Los siete samurai (1954) y Yojimbo (1961) de Kurosawa Akira, o 13 Asesinos (2010) de Takeshi Miike, cuya reseña puedes leer aquí. Esto por citar solo unos pocos ejemplos. En literatura, la medalla de oro se la doy a Shogun de James Clavell y Al guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil.

Y por cierto, aunque lo clásico y más común sea el samurái masculino, ¿sabías que se ha descubierto que era muy habitual que cerca del 30% de los ejércitos de samuráis estuvieran formados por mujeres? Nakano Takeko es todo un icono de mujer guerrera japonesa y puedes leer más sobre ella en esta entrada.

2. Monje

En Japón han convivido diversas doctrinas religiosas, principalmente el budismo y el shintoismo. Es por ello por lo que no podía faltar un personaje puramente espiritual. Por una parte hallamos al monje budista, reflexivo, pacifista y que lleva a la práctica con rigor una filosofía zen. Es un monje que aspira a la iluminación y a la paz. Suelen cuidar de los templos y respetan la naturaleza.

Sin embargo, muchos de estos monjes que optaron por buscar la soledad y la iluminación en las montañas, se vieron en la necesidad de aprender a luchar, como es el caso de los yamabushi, que cuidaban de su espiritualidad y su cuerpo entrenando en el uso de armas. Incluso pasaron a formar parte de ejércitos samuráis, estos monjes eran llamados “sohei”. Si quieres leer más sobre los yamabushi no dejes de leer mi artículo sobre ellos.

A veces encontrarse con un monje puede ser una bendición, pero también una desgracia, pues muchos yokai  fingen ser un piadoso anciano, cuando en realidad, son monstruos dispuestos a devorarte, como es el caso de Mikoshi-Nyudo, que aparece en Shirukuni.

3. Oiran

Si pensamos en un icono femenino por japonés, sin duda pensaremos en las geishas; sin embargo, aunque simple vista sean parecidas, son muy diferentes.

“Oiran” significa primera flor y hace alusión a las prostitutas de alto rango. El concepto apareció hacia el 1600, a comienzos del Periodo Edo, cuando el shogun Tokugawa y Iesayu limitó la actividad de los burdeles y casas de té a los barrios del placer. El Yoshiwara en Edo (actual Tokio), fue el distrito del placer más popular de la época. Dentro de las oiran había una marcada jerarquía, desde las hashi, expulsadas del burdel en el que vivían, hasta las tayu, reservadas a los daimyos más ricos.

Pero las oiran no solo eran prostitutas, desde niñas eran entrenadas en el arte del entretenimiento: cantaban, tocaban instrumentos, bailaban, recitaban poesía, conversaban… Y sobre todo, seducían. Un barrio del placer era un distrito cerrado en el que los hombres acudían a evadirse de sus obligaciones y del peso del deber. Pero para ellas, no era más que una jaula de oro. La mayoría provenían de familias pobres que se veían en la necesidad de venderlas, o eran huérfanas y no tenían quien cuidara de ellas.

En la novela La cortesana y el samurái de Lesley Downer, cuya reseña puedes leer aquí, descubrí un escenario perfecto para narrar una historia y un personaje fascinante; pues la oiran, con su blanco maquillaje, su complicado peinado y sus elevadas sandalias, es una mujer misteriosa que en extrañas ocasiones muestra su verdadera naturaleza y, ¿quién sabe qué secretos puede ocultar? No negaré que para crear el Sakura, una casa de té que aparece en Shirukuni, me inspiré en el Yoshiwara y en las mujeres que lo habitaban, la única diferencia es que preferí crear oiran varones y, por supuesto, entre los clientes, hay hombres y mujeres.

4. Cortesanos

Es habitual que el término “cortesana” se emplee para definir a una prostituta o una oiran, pero en este caso, me refiero a personas que vivían en la corte del Emperador. Hombres y mujeres aristócratas, nobles que habitaban en un pequeño mundo de lujo, ajeno a lo que le ocurría a las clases más bajas. En concreto, quiero referirme a los cortesanos del Periodo Heian (794-1185) que vivieron en Heiankyo (actual Kioto) en el Palacio del Emperador.

Se trataba de unos hombres y mujeres refinados y cultos, dedicados a la vida contemplativa, a dibujar y a escribir. Ellos se ocupaban sobre todo de tratados políticos y ellas, de la literatura. Sobre todo destaca La novela de Genji de Murasaki Shikibu. En ella se describe al detalle la vida en la corte, los chismes, los romances… Podemos imaginar a estos cortesanos como personas sumamente educadas, sensibles y refinadas, con un gusto exquisito por la moda y el arte. Además, no eran muy dados a moverse y, todo desplazamiento fuera de palacio, solían hacerlo en palanquín.

No sabía mucho del Periodo Heian ni de su estética, tan influenciada por China, hasta que me topé con la película Onmyoji Takita Yojiro. Puedes leer la reseña aquí. Aunque la película es de género fantástico, refleja al detalle la vida de los cortesanos de Heiankyo, sus rivalidades políticas y románticas, el ingenio para lanzar insultos como si fueran dardos venenosos, los romances imposibles… Una vez más estamos en un escenario que, aunque cerrado, resulta fascinante y, ante un tipo de personaje que puede dar mucho juego, tanto como protagonista, como villano.

5. Shinobi

Los shinobi, más conocidos en occidente como ninja, son principalmente espías. Es cierto que se han hecho más populares por su faceta asesina, pero principalmente eran entrenados para conseguir información del enemigo. Estos maestros del subterfugio son todo un misterio, utilizaban todo tipo de armas y de técnicas de sabotaje, engaño, robo y asesinato.

Su estilo de vida distaba mucho de los ideales de los samuráis, por lo que utilizarlos era un deshonor, siempre que te descubrieran, claro. Sin duda, muchos señores feudales se valieron de los servicios de los shinobi para lograr sus propios fines. Es muy complicado dilucidar la historia de los shinobi, pues no hay muchos registros de sus actividades. Se cree que los primeros aparecieron en el s. V, pero hasta el s. XV no se les definió ni se creó el concepto que ha perdurado hasta hoy. Solían vestir con ropas oscuras para pasar desapercibidos en la noche, aunque también era habitual que se disfrazaran de monjes o mercaderes.

Hay tres libros que hablan sobre el ninjutsu (la técnica aprendida por los shinobi): Manshenshukai de Fujibayashi Yasutake, Shoninki de Fujibayashi Masatake y Shinobi Hiden de Hatori Hanzo. Novelas, series, animes y películas en las que aparezcan shinobi, hay infinidad de ellos. Os recomiendo Azumi (2003), de Kitamura Ryuhei y Goemon (2009)de Kazuaki Kiriya, y cuya reseña puedes leer aquí. Dado que los shinobi suelen aparecer como villanos, como enemigos sin rostro, creo que estos filmes son interesantes, dado que hacen de los ninja, los protagonistas.

¿Te ha gustado e inspirado este post?, si así ha sido, aquí tienes la segunda parte. Te animo a compartir, comentar y por supuesto, a suscribirte.  La próxima semana, te traeré más personajes. ¡Gracias por leer!

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