La espada del inmortal, katana y brujería en todo su esplendor

Esta semana os traigo mi primera reseña de 2018, La espada inmortal de Takashi Miike. Y es que el maestro cineasta se merecía una mención especial, ya que esta es su película número cien y, no solo eso, sino que además, La espada del inmortal es una auténtica historia de katana y brujería, de las que me gustan a mí. ¿Cómo no dedicarle un hueco en el blog? Aquí te dejo el trailer, para que vayas haciéndote un idea de lo que ta vas a encontrar.

¿De qué va La espada del inmortal?

Esta película es una adaptación del manga del mismo nombre de Hiroaki Samura y transcurre en pleno Periodo Edo, durante el shogunato de Tokuwaga. Cuenta la historia de Manji, un experto espadachín que, tras un espectacular y sangriento enfrentamiento intentando proteger a su hermana pequeña, llamada Machi, provoca una terrible carnicería. Su hermana es asesinada y él sobrevive a la pelea con decenas y decenas de rivales. Tras ese crudo y sangriento episodio al más puro estilo Miike, una bruja aparece y otorga a Manji el don (o la maldición) de la inmortalidad; ninguna herida podrá matarlo.

Pasado un tiempo, conocemos a Rin, una niña hija de un maestro duelista. Una noche aparece en la escuela Anotsu Kageshi, quien intenta acabar con los estilos de esgrima y unificar todas las escuelas; los maestros que no se sometan, mueren. Los padres de Rin son asesinados y la joven jura venganza. Es entonces cuando los caminos de Rin y Manji se cruzan; ella ve en el samurái la vía para poder llevar a cabo su venganza y él encuentra en la niña a la hermana pequeña que no pudo proteger.

Los personajes

Para Manji la inmortalidad no es un regalo, es un castigo. Cada herida, cada corte, cada golpe que lo llevan al borde de la muerte, duelen. Vemos a un personaje fatigado y hastiado, sin un motivo para continuar hasta que la joven Rin se cruza en su camino. Ella le da fuerzas y un motivo por el que seguir adelante, ayudándola siente que está salvando a su hermana perdida.

Rin ve su vida y sus sueños truncados cuando Kagehisa asesina a sus padres, solo le queda la venganza e intentar sobrevivir. Vive en un mundo injusto en el que, por ser mujer y joven, no puede llevar a cabo su propia venganza.

Anotsu Kagehisa es el clásico villano. Su motivación es clara: unificar todas las escuelas de esgrima bajo su mando y no muestra piedad para cumplir con sus objetivos. Lo acompañan una lista de excelentes y excéntricos luchadores a los que Manji y Rin han de hacer frente.

La bruja del bosque es un misterioso personaje recurrente, recuerda a la espeluznante bruja de Trono de sangre de Kurosawa. Casi no sabemos nada de ella, pero sin la bruja, la historia no sería la que es. Durante unos momentos, olvidamos que se trata de una historia fantasiosa con magia de por medio, hasta que vemos su serena figura vestida con una capa blanca aparecer de entre los árboles.

Katana y brujería

Los que habéis leído mis relatos o Shirukuni ya sabéis cuánto me gusta este género, cine de samuráis mezclado con magia y hechiceros. En este caso, Miike ha vuelto a sorprenderme en el mejor de los sentidos. La espada del inmortal es un film clásico de samuráis a la altura de sus gran obra 13 Asesinos, cuya reseña puedes leer aquí. Las coreografías de lucha son excelentes y el equipo de producción no ha escatimado en litros y litros de sangre y efectos especiales de lo más realistas.

La brujería no es el centro de la historia, sino que está a su servicio, aparece para poner en marcha la trama y después se hace discretamente a un lado. Las interpretaciones y las caracterizaciones son excelentes muy respetuosas con el diseño de los personajes del manga.

Si hay que ponerle una pega, podría decirse que en algunos momentos resulta un poco lenta, cosa que para mí no es un problema, pero para otros espectadores sí. El hecho de una película o escena tenga un ritmo pausado no significa que deba ser aburrida, a veces la historia requiere un poco de calma para centrarnos en las emociones de las personajes, en su mundo interior y las relaciones que se establecen entre ellos. Por mi parte, tiene un merecido sobresaliente, y es que Miike, en lo que a cine de samuráis se refiere, no decepciona.

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